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Óscar Mayol: «Más de un millón de pasajeros subieron a los vagones del tren de Sóller el año pasado»

«El tren es uno de los puntales económicos del municipio, pero no es el único; por su entorno, Sóller ya es por si solo un polo de atracción»

Óscar Mayol, en el interior de uno de los vagones del ferrocarril que preside.

Óscar Mayol, en el interior de uno de los vagones del ferrocarril que preside. / Joan Mora

Joan Mora

¿Qué tiene de especial el tren que todo el mundo quiere subirse en él?

El tren de Sóller es una pieza muy antigua. Es una máquina del pasado en la que el viajero de hoy en día puede viajar como lo hicieron nuestros abuelos. El tren es, también, una manera de viajar porque quien se sube al tren lo hace sin estrés porque es una manera de disfrutar de un viaje en tren.

Es indiscutible que el tren es un polo de atracción turística, ¿se puede decir que es el motor económico del valle?

No lo es. En Sóller hay una potente planta hotelera como gran oferta complementaria. El tren puede decirse que sí es uno de los puntales económicos de Sóller. Pero no es el único.

¿Qué sería de Sóller sin el tren y el tranvía?

Sería otro Sóller. De todas maneras hay que destacar que Sóller por si solo ya es un polo de atracción. Tiene un entorno espectacular con mar y montaña que los de aquí apenas apreciamos. Para mí Sóller sigue siendo una isla dentro de Mallorca y particularmente te diré que este municipio está por encima del resto de la isla.

¿Cómo se espera la temporada que acaba de iniciar el ferrocarril?

En principio se prevé que sea una temporada buena porque las perspectivas lo son. Los británicos regresan a la isla tras el Brexit y la pandemia y si nada lo impide este año recuperaremos las cifras del año 2019. No obstante, hay de añadir que la excursión Volta a l’Illa, que gestionan los tour operadores, ha perdido un 18% de turistas en comparación al año anterior a la pandemia. Por el contrario, nos encontramos que el cliente que viaja por su cuenta ha aumentado.

¿Cuántos pasajeros transportó durante el pasado año?

En cifras globales, durante el año pasado más de un millón de pasajeros se subieron a los vagones del tren de Sóller. Es una buena cifra y mucho mejor que las de los años de la pandemia, que fueron duros para todos.

La pandemia fue un duro golpe para las empresas turísticas, lógicamente para el tren también. ¿Se ha recuperado ya la empresa?

Económicamente la empresa ya se encuentra a los niveles que estaba en 2019 gracias al buen trabajo de los gestores. El Ferrocarril es una empresa que está bastante consolidada aunque hay que tener en cuenta el capítulo de inversiones. Cada año en la parada anual se invierten más de dos millones de euros en mejoras, reformas y mantenimiento de la infraestructura y el material rodante. La seguridad para el pasajero es fundamental.

El tren ha estado dos meses fuera de servicio, ¿qué mejoras se han realizado durante este tiempo?

Durante diciembre y enero se han instalado 200 metros de vía en placa en el túnel mayor, el que atraviesa la Serra d’Alfàbia y se han colocado otros 300 metros de vía convencional en la misma galería. También hemos trabajado en la mejora de la catenaria, el talar pinos que podrían ser un peligro para el tren y en reparar y poner a punto todo el material móvil para tener una temporada con seguridad.

¿Qué inversiones importantes le queda para acometer a la compañía?

Siempre quedan inversiones para realizar. Una de ellas, y muy importante, es la compra de tranvías a la ciudad de La Coruña para ampliar nuestra flota. Será una inversión muy potente si conseguimos comprarlos aunque no será lo rápida que quisiéramos porque la negociación es con una administración pública, que siempre es más lento que con una empresa privada. Además de los tranvías, nuestro objetivo es ir introduciendo novedades en trenes e infraestructura que redunden en una mejora de la seguridad para los pasajeros en temas tan diversos como motores, sistemas de frenado o estabilización de la vía.

¿Van a adquirir los tranvías de La Coruña?

La intención es comprarlos porque son piezas iguales a una parte de los tranvías que tenemos en Sóller. Nos interesa tanto por los vagones como por las piezas de recambio porque para un material tan antiguo no existen. En total queremos comprar cuatro tranvías y todos los repuestos que tienen en La Coruña que desde hace años están en desuso. Para nosotros es muy importante esta inversión.

El tren forma parte de la excursión vuelta a la isla, ¿cómo está funcionando este paquete turístico?

Esta excursión está pasando por unos malos momentos, supongo porque la gente todavía tiene miedo por el tema de la pandemia. Pero la supresión de la mascarilla es un factor que puede beneficiarla porque el miedo se va disipando. Eso ha hecho que esta excursión haya perdido un 18% de pasajeros, sumado a la baja de los mercados turísticos de Gran Bretaña y Ucrania. 

El corte de la carretera de Sa Calobra les afectará?

Es muy importante que esta carretera sea reparada cuanto antes. Sa Calobra no puede estar cerrada a la circulación porque afecta a las empresas y trabajadores de ese lugar como a las que tenemos un vínculo directo como el tren. Ahora es temporada alta en turismo de senderismo y ciclista y la ruta de Sa Calobra es una de las más importantes. Además, si Mallorca invierte en promoción turística que abunda en la desestacionalización, no puedes cerrar una carretera tan importante como esa que, precisamente, es clave para dicha desestacionalización. Espero que la gestión que haga el Consell con la reparación sea muy ágil y que ponga todos sus esfuerzos para reabrirla lo antes posible. Lo que no puede ser es que se caiga un ‘marge’ y se tenga que cerrar Sa Calobra durante meses.

Hay un debate que surge cada cierto tiempo en Sóller, ¿es el tren un servicio turístico o un servicio público?

El tren es un servicio totalmente turístico porque es imposible que pueda hacer la competencia al bus. Sería inviable. Otra cosa es el tranvía, que sí ejerce de servicio público porque la gente del valle lo utiliza con mucha frecuencia. Hay gente que lo usa para ir a trabajar, para ir a la playa o como medio de transporte en sus desplazamientos cotidianos entre Sóller y el Port. El tren ha perdido todo su sentido de transporte público, porque quien se sube a él lo hace para pasar un día de recreo en Sóller.