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Diario de Mallorca

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Lletra menuda

La triste oportunidad dejada por el desastre

La diversión sana, reconfortante y respetuosa con el escenario en el que se desarrolla ha dejado de estar invitada a la fiesta. Lo demuestra la resaca de desperfectos y suciedades varias que vuelven a dejar las convocatorias veraniegas en este año de pandemia liberada y tolerada. El destrozo del polideportivo Mateu Cañellas de Inca, a ritmo de reggaeton, es particularmente llamativo y preocupante a la vista de la reacción municipal.

No conviene reñir a los jóvenes en época preelectoral. Mejor revertirlo todo en dirección a una complacencia egocéntrica. No se han oído quejas suficientes de un gobierno local que ahora casi agradece el destrozo causado porque así tiene oportunidad de sustituir toda la pista de atletismo y satisfacer las preferencias de algunos clubes. El dinero no es problema, el alcalde pondrá de la caja de todos lo que no alcance la indemnización. El civismo y las responsabilidades individuales y colectivas, también las políticas, se quedan en la grada contemplando el triste espectáculo de las oportunidades desviadas. Y manipuladas.

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