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Lletra menuda | La denuncia recicla a la veterana Soler

Catalina Soler

Catalina Soler B. Ramon

Ante el declive de la política y la gestión ordinaria eficaz, la denuncia se revaloriza como mejor revulsivo contra el bostezo de cargos públicos adormecidos. Nadie había visto el vertedero con miles de envases junto a la carretera de Portocolom, nadie hasta que Greenpeace lo denunció el octubre pasado. El oculista puede instalar consulta en el revolcado ayuntamiento de Felanitx. El consistorio y la conselleria de Medio Ambiente hacen amistad para limpiar y restablecer el vertedero de nadie pero quizás lo más interesante es que, con el mismo proceso, Catalina Soler entra en fase de reciclaje de su ejercicio institucional. La veterana política habla como si nunca hubiera pisado moqueta, ejercido como alcaldesa sin estorbo, diputada autonómica o jamás hubiera gritado con desparpajo «Balears es mía» al gobierno socialista en el Senado. Con los tacones rebajados, la desconocida Soler se presta ahora a coger la escoba y limpiar el «dejado» Felanitx que ella misma abandonó. Se propone también, pero no a menos de un año vista, separar lo recuperable de lo inservible en las basuras y el mayor reto imprescindible de un Plan General para Felanitx. Saldar deudas, en definitiva. Es este déficit de infraestructuras y servicios el que lleva a Soler a reconocer que hoy su ciudad presenta una imagen que no se corresponde con su «idiosincrasia». Le ha costado lustros admitir la evidencia, pero no hay reciclaje que por bien no venga.

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