Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Fent i desfent | Sóller se queda sin investidura de las Valentes Dones y pregón en la feria de mayo

Muy lejos de las hermanas Casasnovas, por Rosa Ferriol

Veo que en Sóller las aguas andas revueltas con el tema del Firó. No es que quiera ponerte en un aprieto, ni mucho menos mi vida, pero ya que en el Llevant todo sigue igual con el alcalde gabellí enfrentado con la Guardia Civil y Aina Calvo, mejor poner un poco de salseo con las Valentes Dones. Visto desde fuera, me pueden vender el argumento de la pandemia, de la seguridad o de lo que quieran pero la realidad es que no quieren ser investidas porque no podrán lucirse en pleno Firó. La covid no es excusa. La cultura es segura. Lo que deberían haber hecho si tanto aman la fiesta es estar a la altura de las circunstancias y acceder a la investidura. Poder disfrutar de un solemne pregón sería un paso más hacia la tan deseada ‘normalidad’. Así demostrarían que se merecen el cargo de auténticas Valentes Dones. «No se sienten motivadas», dicen. Un argumento que dista mucho de lo que realmente representan los personajes de las hermanas Casasnovas. ¿Y el Ayuntamiento? Discrepa pero claudica. Ay, Joanet, menos mal de las pequeñas Violeta Castañer y Marta Crespí, ellas sí que son Valentes Dones.

La excusa de la covid que sirve para todo, por Joan Mora

Ay cariño mío, cómo te gusta ponerme en aprietos proponiéndome un debate tan peliagudo como es el tema de la feria de Sóller. Te encanta meterme en líos. La cosa es que no tendremos ni investidura ni pregón por obra y gracia de unas entidades que se han arrogado la facultad de decidir qué se hace y qué no en las fiestas, alegando una etérea excusa como es la pandemia. Si cuando empezaron a preparar las fiestas Sóller tenía una incidencia de más de 300 casos por cada 100.000 habitantes y ahora que está en mínimos históricos (7 casos) resulta que no es conveniente hacer actos en Sóller no fuera cosa que hubiera contagios. Pero gracias señores, sé cuidarme solito y no necesito que ningún colectivo ni nadie más que no sea una autoridad competente me quite el derecho de tener o no unas fiestas. Algo que, por otro lado, contrasta con lo que hacen en otros sitios que poco a poco van recuperando la normalidad en el ámbito cultural y festivo. Es lógico que no haya Firó, pero es inexplicable que no haya ni investidura ni pregón. Y acabo con una pregunta: ¿quién garantiza que el año que viene los habrá?

Compartir el artículo

stats