-¿Port Adriano es el nuevo puerto para ricos de Calvià?

-No, no lo somos. De los 487 amarres que tenemos en total, más de la mitad, 250, son para barcos de entre seis y ocho metros.

-O sea, que no se consideran el nuevo Puerto Portals.

-Somos diferentes. Pero yo creo que nos complementamos. Muchos directores de hoteles nos han dicho que antes siempre enviaban a sus clientes a Puerto Portals, pero que ahora tienen una alternativa para enviarlos a Port Adriano.

-Ahora tienen un plan para construir un helipuerto, ¿en qué estado se encuentra este proyecto?

-No es que esté previsto construirlo ya. Llevamos dos años tramitándolo. Pasó el trámite de la Comisión Balear de Medio Ambiente. El proyecto se encuentra ahora en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, donde están revisando toda la documentación aportada.

-¿Dónde está previsto que se sitúe?

-En una esquina del puerto, donde está actualmente el punto verde. No es que vaya a haber un gran tráfico de helicópteros. Que nadie se imagine un tráfico continuo. Pero es importante de cara a posibles emergencias. No hay ningún otro helipuerto cerca.

-¿Han colgado este verano el cartel de ´completo´ en el recinto portuario?

-La parte antigua del puerto, donde hay 400 amarres para barcos de entre seis y 16 metros, sí que está llena. En la parte de la ampliación, con 87 amarres de 20 a 60 metros, o incluso 80 metros, estamos al 90%.

-En los últimos meses, han tenido un atractivo turístico inesperado: el ´Foners´, el antiguo ´Fortuna´ del Rey Juan Carlos.

-Se fue hace dos semanas. Ahora está en Dènia. Y sí que fue un atractivo turístico. Atrajo mucha gente.

-Incluso se tuvieron que adoptar medidas de seguridad.

-En ciertos momentos sí que nos pidieron seguridad extra, como a veces hacen otros clientes.

-¿Tienen algún otro cliente ilustre?

-Desde hace dos años, el Pitina [barco del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez] tiene su base en Port Adriano.

-¿Cuál es el perfil de cliente de Port Adriano?, ¿han sucumbido ustedes al poderío económico ruso?

-En contra de lo que pudiera parecer no tenemos muchos rusos. El 40% de nuestros clientes son españoles. Son clientes de toda la vida, ya que aquí hay muchos amarres pequeños. Otro 40% son alemanes. Y un 10%, británicos.

-Ahora que habla usted de los antiguos titulares de amarres hay que recordar que un grupo de ellos se ha mostrado en desacuerdo con las condiciones de renovación.

-Es un problema no resuelto. En teoría todas las concesiones acababan en 2024. Pero la Ley de Costas de 1988 recortó en 30 años todas las concesiones de los puertos, de tal manera que acabarían en 2018. Esto afectaba tanto a Ocibar como a los propietarios de amarres. En 2005, la Ley de Ports ratificó este límite, pero dio la posibilidad de renovar la concesión por 30 años más, a cambio del pago de un canon. Nosotros, como Ocibar, nos acogimos a esa posibilidad. Y le ofrecimos también a los clientes esa posibilidad de renovar hasta 2037. Aquello fue en 2011, en plena crisis, y mucha gente se encontró con que no podía renovar. Después, hemos ido pidiendo prórrogas [a la administración] para que la gente se pudiese acoger a la renovación.

-¿Considera que el puerto está integrado en El Toro?, ¿forma parte de su vida social y vecinal?

-Desde el principio siempre hemos querido integrarlo en la población. Y hemos colaborado con el Ayuntamiento para obtener mejoras para los vecinos.

-¿Qué tipo de mejoras?

-La estación de bombeo del puerto se cedió en parte a Calvià 2000. Hemos hecho también un desvío de aguas pluviales para que no fuesen directamente a la playa. Tenemos una rampa para botar embarcaciones, motos y piraguas, que es gratis para los vecinos. Y una escuela de vela que también es gratuita para los residentes en El Toro.

-Ustedes también son impulsores de la primera rotonda ´patrocinada´ de la historia de la isla, a la entrada de El Toro. Generó bastante controversia vecinal por la utilización de un espacio público para colocar una estructura publicitaria: una escultura en forma de ´A´ que anuncia Port Adriano.

-El volumen de tráfico se había incrementado en los últimos años [en la entrada de El Toro] debido al puerto. El Ayuntamiento nos pidió una rotonda, pero vimos que tenía un coste elevado y dijimos que no. Después, a ellos se les ocurrió la posibilidad de que nos hiciésemos cargo de la obra a cambio de que pudiésemos colocar una estructura publicitaria. Y dijimos que sí. La verdad es que no hay muchas señales que indiquen que en El Toro hay un puerto.

-¿Ya se puede utilizar la escalera metálica para acceder a la calita de El Toro desde el puerto?

-Sí.

-Este acceso también ha generado polémica. Hay vecinos que aseguran que, con la ampliación del puerto, el paso se tuvo que pegar al talud. Un talud donde se han producido desprendimientos que originaron el cierre de este acceso natural.

-Antes, este paso [el acceso natural] era más estrecho. Nosotros lo ensanchamos para que pudiese pasar algún vehículo, pensando sobre todo en los vehículos de emergencias.

-¿Los desprendimientos se debieron a las obras que se hicieron en una casa arriba del talud?

-Parece ser que sí. Había una fuga de agua en la casa cuando ocurrió todo aquello.

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-Tal y como estaba el talud era un peligro. El Ayuntamiento habló con Costas y se decidió el cierre. Nosotros no tenemos ningún interés en que no se utilice la calita. Al contrario.

-¿Por qué no se ha colocado un sistema de mallas como se ha hecho recientemente en Cala Banyalbufar?

-Es verdad que en Banyalbufar se ha hecho. Es una opción muy cara. Pero me consta que el Ayuntamiento ha hablado con Costas para ver si el año que viene se puede hacer. A nosotros el Ayuntamiento nos propuso lo de la escalera. Nos preguntó si la podíamos construir y dijimos que sí. Pero es una solución provisional. Si se reabre el paso natural, la escalera también estará ahí.