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Detalles de buen gusto y lo contrario en Palma

Unos palos con pie de hormigón rodean la bola de Navidad.

Unos palos con pie de hormigón rodean la bola de Navidad. / A.F.

Àngels Fermoselle Paterna

Àngels Fermoselle Paterna

Han abierto un bar en la plaça Drassanes con vistosos rótulos que, según la información que yo tengo, no cumplen con la normativa ni por el tamaño, ni por el material, ni por la luminosidad. Hay otro bar en la misma plaza que contraviene la norma desde hace años, con su fachada, en los bajos del edificio, pintada en un llamativo color rosa.

Hay tiendas de ‘Compro oro’ diseminadas por toda la ciudad que abochornan por el mal gusto que imponen en su entorno. Hay pantallas con vídeos publicitarios en las paredes exteriores de afamados bares y hoteles y tiendas de cosméticos y de servicios de implantes dentales. Estas últimas, por cierto, dan bastante grima. Los desgraciados vecinos que tienen que soportar los reflejos de esas pantallas en el interior de sus casas deben estar desquiciados; yo lo estaría.

Hay otros espabilados que se creen que estamos en los mundos de Yupi y cubren de flores de plástico los exteriores de sus tiendas hasta el primer piso, una horterada que gusta a muchos extranjeros que se autofotografían sonrientes ante ellas. Proliferan los cajeros automáticos en cualquier sitio, por ejemplo en la tienda ubicada en el lugar donde estaba Casa Vila, afeando el paisaje en beneficio de un particular. Podría continuar con ejemplos hasta cansarles.

El resultado es una ciudad que parece que se desprecia a sí misma: fea, descuidada, desordenada y sometida a los intereses de gente que, en muchísimos casos, no tiene buen gusto.

Y la Administración municipal qué hace para evitar tanto atropello... Poca cosa. Casi nunca actúa de oficio, es decir, por iniciativa propia, producto de la labor de vigilancia que se supone debería darse. En el caso de que alguien, muy cívico o muy hasta las narices, presente un escrito denunciando algún caso similar a los citados, el departamento correspondiente de Cort tendrá que rebuscar entre una normativa confusa y dar inicio a un proceso de avisos, recursos, contrarecursos y amenazas de multas que se puede prolongar durante años, cinco o más, a veces. El resultado, frustración, sentimiento de injusticia y una ciudad que pierde su belleza.

Dicen que la Aministración ha de ser garantista. No lo dudo, pero en ningún sitio está escrito que el garantismo deba implicar ineficacia. La Administración ha de dejar de ser su propia enemiga y ha de defender de verdad un estado digno de la ciudad y de la ciudadanía. La gente con mal gusto, o cara dura, no debería salir ganando.

Unos palos con pie de hormigón rodean la bola de Navidad. | A.F.

Unos palos con pie de hormigón rodean la bola de Navidad. | A.F. / por Àngels Fermoselle Paterna

Y hablando de mal gusto, ha vuelto, por desgracia, la bola de Navidad gigante al passeig Sagrera, rodeada de unos palos con pie de hormigón gastados, que se supone deben sujetar una cuerda. Pero la cuerda brilla por su ausencia. Detrás se ve una pila de vallas de plástico, propiedad municipal... En fin, todo delante de la escultura «Palma», a la que aún le quedan pegatinas vandálicas adheridas. ¡Quién da más!

Para acabar con buen sabor de boca alabaré el detalle de Antònia Roca, vicepresidenta del Consell Insular y responsable de Patrimonio, que ha liberado las verjas de la Misericòrdia de las numerosas pancartas de plástico que las cubrían, y también por el hecho de haber encargado y colocado un sencillo cerramiento de madera para el acceso al jardín botánico de la Misericòrdia, aún cerrado. Otro día hablaremos de eso, de que esté cerrado.