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Diario de Mallorca

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Semana Santa 2022

El obispo Taltavull insta a regresar «más solidarios» de las crisis actuales

El prelado salió a despedir a los fieles en la puerta principal de la Seu tras acoger el templo el tradicional acto de la reunión de la Virgen María con su hijo recién resucitado

Las dos tallas llegan a su tradicional encuentro

«No podemos quedar contentos queriendo conseguir una normalidad como la de antes (...) ya que a una nueva situación debemos responder con nuevas respuestas, que tendrán que ser más solidarias para vencer desigualdades, más valientes para transformar y transformarnos más a fondo, más coherentes con nuestra fe para confiarlo todo a la fuerza contra el mal y el pecado que la Resurrección de Jesús nos comunica».

Con estas palabras ha concluido la homilía que el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, ha pronunciado esta mañana en la catedral tras la tradicional procesión del Encuentro que escenifica la reunión entre la Virgen María y su hijo Jesucristo recién resucitado.

En un día claro y soleado que ya anticipaba a esa primera hora de la mañana que el termómetro alcanzaría altas temperaturas, la procesión comenzaba puntual. Poco después de las diez y cuarto de la mañana salían de sus respectivas capillas situadas en los laterales del templo las efigies de la madre y su hijo portadas cada una de ellas por cuatro costaleros de dos familias mallorquinas. Expectantes, cerca de un millar de fieles, 1.100 precisaron fuentes de la catedral, seguían las evoluciones de las tallas. Y muchos de ellos portaban sus móviles para inmortalizar el acto en un ambiente de respeto e incienso.

El capítulo de la Catedral, el obispo y el decano abrieron el desfile religioso que concluía con el paso de Jesús resucitado. Este transcurría por la nave de la derecha del altar, porque por la de la izquierda llegó la Virgen, también en volandas. Son dos familias mallorquinas las que transportan a hombros las imágenes. De la capilla de San Benito salió la familia Damento con la talla de Cristo Resucitado. Mientras que de la capilla de la Purísima Concepción fueron los Truyols los que llevaron en volandas la talla de la Virgen del Encuentro.

Tras encontrarse frente al altar mayor, la procesión finalizó con la tradicional inclinación, en tres ocasiones, impulsada por un muelle, de la Virgen ante su hijo. Es por este motivo que a este paso se le conozca como la Virgen de los tres botets. Tras el reencuentro, ambas imágenes quedaron depositadas a ambos lados del altar mientras el obispo dio comienzo a la misa de Pascua, la celebración cumbre del año litúrgico.

«La fiesta de Pascua anuncia el triunfo de la vida sobre la muerte, el triunfo de la gracia sobre el pecado, el triunfo del bien sobre el mal», recordó el obispo que en su homilía no se olvidó del coronavirus ni de la guerra en Ucrania.

Una vez acabado el oficio, pasadas las once y media de la mañana, Taltavull salió a despedir a sus fieles en la puerta principal de la Seo, gesto que anticipaba que la tradicional recepción a la familia Real que acontece todos los años en ese preciso punto, este año no tendría lugar.

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