Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Luces de Navidad alternativas: la periferia de Palma brilla sin el millón de Cort

Los vecinos ‘tunean’ el extrarradio, donde apenas llegan las luces del Ayuntamiento. El cielo de la calle de les Ànimes, en la Soledat, está atravesado por guirnaldas luminosas que los vecinos han colocado entre edificios enfrentados. Los balcones de Son Oliva ‘escupen’ proyecciones. En Santa Catalina anima al viandante un belén marinero.

11

Luces de Navidad alternativas en Palma Xisco Alario

Cuando hay carencias, los vecinos se autogestionan. En lo bueno y en lo malo. Sucede lo mismo con las luces navideñas, a priori (si no entramos a valorar su sostenibilidad, claro) una cuestión positiva incluso si su vecino tiene el balcón más kitsch del barrio. ¿A quién no le levanta una sonrisa una terraza que parece Eurodisney cuando se pone el sol? El caso, que allí donde no llega la mano de Cort, desembarca el ingenio vecinal. 

Donde bulle ese sacar pecho en Palma, donde se alardea de luces propias, las instaladas por los vecinos, es en la calle de les Ànimes de la Soledat. Una de esas vías de trazado estrecho que conservan el urbanismo de escala humana, de pueblo de planta baja y silla en la puerta. A las 9 de la noche quedan los últimos críos jugando a la pelota. Aquí aún se corretea detrás de un balón. Hay varios metros de cadenetas luminosas que unen edificios enfrentados y otras que decoran las fachadas. Sobre el cielo negro, culebrinas amarillas. Sobresalen de los ventanales estrellas de neón y otras figuras navideñas. Rematan la bella estampa de artificio las farolas sujetas a las fachadas. Recuerdan a los farolillos procesionales de Semana Santa, con su orfebrería de formas increíbles. «Niña, sube, que arriba hay una bandeja de lomo», grita una madre a su pequeña, absorta en el juego de chutar con el pie. Esta calle, la de les Ànimes, tiene una vanidad y dignidad propias, es un auténtico eje cívico autogestionado. Lejos queda (físicamente no tanto) la maquinaria fagocitadora de los centros gravitatorios que atraen turismo e inversión.

El recibo de la luz 

Algunas vías de la Soledat ni tienen iluminación navideña y apenas de la otra (aquí sí que ahorra el alcalde Hila), lo mismo sucede en otros muchos barrios como Camp Redó o Son Oliva, donde otros años el alarde vecinal en los balcones era más agresivo. Y es que la mordida de las compañías eléctricas es cada vez mayor. Pese a ello, sigue habiendo joyas decorativas, como un pequeño balcón en la calle Mir de Santa Catalina, un must si a usted lo que le gusta es el manierismo sobre fondo azul. Agradezcamos al vecino su belén marinero, sustanciado en la figura del ángel, los Reyes Magos en una barca de pescadores, pulpos, estrellas y dos peces que recuerdan a Nemo, todo coronado por unas estalactitas que se iluminan de noche. Tiene algo barceloniano (de Miquel Barceló). En Son Gotleu, la decoración navideña es inversamente proporcional a la gente que hace vida en la calle y en los bares. Prácticamente hay que abrir una investigación periodística para encontrar guirnaldas luminosas en la vía. Los renos en un balcón de la calle San Isidro rompen con la tendencia.

El último grito decorativo en Ciutat es al parecer el uso de las proyecciones: un Papá Noel tira de un trineo en loop en la calle Pablo de Sarasate de Son Oliva. Es una escena de dibujos animados primitiva. La farmacia Balanguera, en la calle homónima, le desea «feliz navidad» al viandante entre luminosos de renos. Pirotecnia pura. Luego hay fincas donde se huele la competición entre los vecinos, ¡a ver quién monta en el balcón la discoteca más grande! Para este reportaje, ilustra este fenómeno la foto de un inmueble de la calle Aragón, en el tramo cercano a la vía de Cintura.

Esta ruta que llega a su fin demuestra que la periferia se rebela y brilla con luz propia pese a la falta de inversión municipal. El urbanismo es política, poner las luces de Navidad, también. Cuando la política se olvida de ti: la calle se autogestiona. La linda y lorquiana callecita de les Ànimes nada tiene que envidiar al árbol iluminado del Parc de la Mar. 

Compartir el artículo

stats