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Diario de Mallorca

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Dos inocentadas y un mal gesto real

José Luis Reina, desde la columna Con mano izquierda ha elegido bien al compartir una de las muchas risas que recorren las redes sobre Juan Carlos I. Es la que lo mete en una residencia para mayores de las de Ayuso y así, con la colaboración de Omicron, acelerar la solución que tantos están esperando. Para que no moleste más.

Por su parte, un Matías Vallés consciente de que el martes 28 se resolvía en Bélgica un asunto que sí seguirá molestando en España, coloca en su «Boulevard» este pie de foto: «Un tribunal belga condena a Valtonyc por quedarse corto con Juan Carlos I en sus raps, un caso de ‘encubrimiento de la corrupción’». Le sigo la broma porque tiene lógica que esos jueces quieran escarmentar al rapero mallorquín por el mucho trabajo que les está dando, incluyendo reformas legales allí para no pasar a la historia por enviarlo a una cárcel de aquí.

Patricia Centeno, experta en comunicación no verbal, identifica los gestos que delatan a quienes pronuncian discursos en los que no creen. Como los del emérito o los de su hijo, ahora rey. «Poco nos pasa» ha dicho la experta al contrastar el gesto «muy poco natural» de Felipe VI con la mano en el corazón hablando del volcán y, en cambio, lo mucho que «le sale de dentro» cerrar el puño crispado, quizás amenazante, en el momento de decir «libertad», teniendo en cuenta las muchas molestias que le ocasiona y que habló de la Constitución aprobada hace más de 40 años como si fueran los Principios Generales del Movimiento. 

Domingo Sanz. Esporles

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