Opinión
Pensar, compartir... El buen gusto y Guillem Forteza

Mal gusto en el centro de Palma / À. F.
«A Mallorca hem de parlar com a cosa prèvia, del gust i de l’educació del gust». La cita es del arquitecto Guillem Forteza (1892-1943), un fuera de serie que dejó testimonio de su creatividad en todas las Baleares, con la ingente obra escolar, con su capacidad de innovar respetando el pasado y con el compromiso en la mejora de su ciudad, Palma. Si viera ahora muchos de sus rincones —el de la foto, por ejemplo— montaría en cólera.
Debía estar preocupado, ya en su época, por cómo el mal gusto de algunos perjudicaba el entorno que todos contemplamos.
También decía que «Tota obra nova s’ha de fer en perfecta harmonia amb el que l’envolta». Mucho caso no se le ha hecho, ¿verdad?
Dicen que sobre gustos no hay nada escrito, pero quizás sí deberíamos ponernos de acuerdo sobre armonía, encaje y respeto al conjunto, incluso sobre estética.
La foto que acompaña este texto habla por sí sola sobre el daño que hacen algunas decisiones a la belleza de lugares significativos de Palma. Corresponde a un punto neurálgico, en el centro la ciudad histórica. Se trata de la plaça del Marquès del Palmer, a continuación de la plaza Mayor y justo antes de las calles Colom y Jaume II. Enfrente están dos de sus edificios más espectaculares, construidos a principios del siglo XX: Can Forteza Rey y l’Àguila.
A los responsables de la anterior legislatura, rendidos ante la sed y el hambre de nuestros turistas, se les ocurrió colocar bien en medio un dosificador de agua feo a rabiar y una papelera gigante, para que los restos de picnic y burguers encuentren acomodo. Ante ese lamentable ejemplo público es normal que el negocio de cambio de moneda extranjera, abierto allí mismo no hace mucho, no respete ni normas ni estética, y que se quiera hacer muy visible con pantalla publicitaria incluida. El mal gusto abunda y no se educa en el respeto y la armonía, a pesar de Forteza.
La huella de Forteza está en muchos barrios de la ciudad. En Pere Garau y en todo el Ensanche, en Son Armadams, en Cala Major, en Génova… Son obra suya edificios que conocemos de sobra como el de Casa Vila, el de la Imprenta Nueva Balear o el del antiguo Cine Avenida además de algunas de las escuelas públicas que han vertebrado la educación palmesana: Jaume I y Son Espanyolet, ejemplos de un racionalismo al servicio de las necesidades de una enseñanza moderna.
Admirable este intelectual, pensador y urbanista que llegó a ser alcalde y supo crear belleza en sus edificios, iglesias, patios, escuelas y monumentos. He podido participar en la publicación de ARCA «Una aproximació a l’arquitecte Guillem Forteza», y descubrir cómo su obra está cerca de cada uno de nosotros y no lo sabíamos. Habrá que seguir pregonando su trabajo, a ver si se nos contagia su buen hacer y su gusto exquisito.
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