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Bernat Jofre

Vivienda, diseño económico, social y de futuro: pongamos coherencia

Deberíamos preguntarnos lo más objetivamente posible si estamos diseñando nuestro futuro a medio y largo plazo con perspectiva, con globalidad. Implicando a todos los sectores de nuestra sociedad

El artículo de opinión publicado día 21/II en este mismo diario por Hans Lenz (director de Engel & Volker Suroeste de Mallorca) ha suscitado cierto debate en el mundillo político-empresarial isleño. Primero, por haber sido firmado por uno de los profesionales immobiliarios más respetados de Mallorca -cosa difícil en un sector de tiburones, por cierto- y con mayores inquietudes ciudadanas del gremio. Es por ello que involucró a algunos más en la creación de la Asociación de Balear Inmobiliaria Nacional e Internacional (ABINI, de la que es presidente) y es presidente de la Fundación para la preservación de Mallorca. En segundo lugar, y sin entrar en consideraciones sobre el tono del escrito (una mayor objetividad hubiera sido deseable) porque el ejecutivo sí pone sobre el tapete aportaciones al ya envenenado litigio sobre la vivienda en Baleares. Gusten o no, deberían ponerse en Valor de alguna manera. Sin entrar en descalificaciones fáciles ni sectarismos. De las medidas propuestas por el autor, debemos reconocer que diversas son razonables:

a) Mayor aprovechamiento del suelo. Coincide con las últimas declaraciones de alguien ideológicamente opuesto a Lenz como Eduardo Robsy Director General d’Habitatge hasta hace tan sólo unos meses. En el sentido de un necesario replanteamiento de los parámetros de altura y densidad. De lo contrario, el peligro de acabar urbanizando toda la superficie de las islas es real.

b) Eficiencia administrativa: ciertamente, es uno de las cuestiones más difíciles de abordar. La conoce no por su vertiente de promotor de lujo, sino porque conoce casuísticas excepcionales. Como el expedientes de obra social en Inca que ha tardado diez años en hacerse realidad. O la promoción que el propio IBAVI tiene parada en Marratxí desde hace cuatro años… por la ausencia de un informe de Recursos Hídricos.

c) Cambio de clasificación urbanística en suelos no aprovechables: lo que parece una boutade, no lo es tanto. En ‘Part Forana’ no son pocos los solares rústicos que incomprensiblemente están dentro del casco urbano o entre viales. Siempre y cuando el destino fuere vivienda social, el Ayuntamiento pertinente y el Consell deberían tramitar de urgencia dicha variación. La figura del Interés Social deberíase aprovecharse al máximo.

d) Reducción de los tempos de espera para obtener licencias. Ligado al punto ‘b’. Ahora bien, dada la situación de urgencia en VPO quizás lo más interesante crear la figura de la ‘licencia exprés’ en caso de vivienda social. Sería una interesante acción que podría rebajar los tempos de entrega.

e) Incentivar el uso de materias primas locales y/o recicladas, facilitando así una necesaria reindustrialización de Balears. Es aquí donde el hispanoalemán -Lenz nació y estudió en Mallorca- acierta de pleno: la peligrosa dependencia del turismo de Balears. Sobretodo si amenazas como el covid-19 aún no están resueltas. O, también, el repunte de la inflación en los principales emisores turísticos. Que pueden condicionar temporadas venideras: la temporada 2024 podría dar alguna que otra sorpresa negativa si la crisis en el sector del automóvil teutón persiste. Por tanto, urge pensar otra cultura económica en Balears. No tan dependiente del turismo.

La pregunta es si esa ‘Nueva Economía’ pasa por cubrir centenares de fértiles hectáreas con placas solares. Cuando el europeo medio -del cual dependemos hasta que no cambiemos el paradigma social y económico- reserva sus vacaciones en nuestras islas no espera ver campos negros en vez de doradas mieses o la flor del almendro. Otro de los aspectos que debemos abordar seriamente es el de la coherencia a la hora de la acción política y legislativa. Demonizar a los contenedores-vivienda (en Son Vida y el Port d’Andratx los hay a decenas, destinados a viviendas de invitados o aparcamientos) cuando a la par se firma un Convenio Hotelero basado en la circularidad no parece muy lógico. Máxime cuando hay administraciones europeas que hace casi tres décadas que utilizan tal método constructivo para justamente paliar la falta de tiempo y solares dedicados a vivienda social. Por algo será.

Deberíamos preguntarnos lo más objetivamente posible si estamos diseñando nuestro futuro a medio y largo plazo con perspectiva, con globalidad. Implicando a todos los sectores de nuestra sociedad. Porque es muy posible que estemos adoleciendo de ello. La cual cosa podría ser, sencillamente, un grave error. A pagar en venideras generaciones, si no en la actual.

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