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Diario de Mallorca

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Montse Santolino

Montse Santolino

Periodista

Alerta, bulos

El 91% de los españoles tienen WhatsApp, según el último informe Digital 2022. No hay medio de información y desinformación más potente, y la semana pasada hemos tenido una buena prueba de ello. Un par de audios, solo un par de audios, reenviados masivamente, han hecho creer a medio país que empezarían a faltar la comida o la gasolina. Los principales medios de comunicación tuvieron que desmentirlo, ante la alarma social que habían generado. Poca broma.

¿Nos quieren asustar o es que vivimos asustados? Los bulos no triunfan porque sí. A nuestra sociedad hiperconsumista, pero también desigual, precaria y ansiosa, le aterra la escasez. A final de año ya vimos el miedo que causaba la idea de un apagón. Como además aún somos nietos y bisnietos de la posguerra y de las cartillas de racionamiento, la idea de un posible desabastecimiento, en plena invasión rusa, activa todas nuestras alertas más primarias. Reenviamos el mensaje, o lo comentamos, y sin darnos demasiada cuenta, contribuimos al incendio.

La pandemia ha sido una gran fábrica de bulos, y la invasión de Ucrania por parte de Rusia no hará más que multiplicarlos. Piquetes y muy mala leche se oía en uno de los audios, y esa mala leche tendríamos que aprender a canalizarla de manera inteligente. Para empezar, no le echemos la culpa a quien se asusta. Antes que Putin fueron las mentiras oficiales institucionalizadas, el mal periodismo y el marketing abusivo los responsables de que hoy nos cueste distinguir entre la mentira y la verdad. Y Zuckerberg. Demasiada publicidad para una empresa que no ha hecho suficientes esfuerzos para impedir la difusión de bulos. En diciembre prometió sumarse al Código de Buenas Prácticas Reforzado contra la Desinformación de la Comisión Europea. Reforzado porque el que se aprobó en 2018 ha servido para poco: las grandes compañías tecnológicas han seguido priorizando su negocio a la democracia. No son poderes amables. No los blanqueemos. Exijamos que la futura ley europea de servicios digitales los controle más y mejor.

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