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Diario de Mallorca

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Pato Conde

Fora vila

La paternidad está haciendo que las primeras veces de mis hijos hagan florecer las que fueron mías en su momento. Es una especie de viaje al pasado en el que se activan los recuerdos de una forma muy lúcida.

Mi hijo más pequeño está fascinado con las grúas y los camiones. Su rostro se desfigura cada vez que los ve; una mezcla de alegría, sorpresa y miedo que acaban dibujando una sonrisa en su rostro. 

Exactamente lo mismo que me pasó a mí la primera vez que vi olas en el mar y gente haciendo surf. Donde yo vivía no había playa así que ese descubrimiento, en una de las vacaciones familiares, me ha fascinado hasta el día de hoy.

Creo que es lo mismo por lo que está pasando él. La única diferencia es que, en su caso, nos basta con salir a dar un paseo por el pueblo para toparnos con esos gigantes a diario. Grúas, excavadoras, camiones de transporte y cualquier gran herramienta trabajan todos los días en pos de un continuo progreso desordenado.

Mi hija, que es unos años más grande, está en esa edad de filosofía pura y dura, en la que se pregunta el qué de todas las cosas. Ayer, saliendo de Felanitx en coche me pregunta: 

– Papà, ¿qué és «fora vila»? 

– El que estan destruint totes aquestes grues que li agraden tant en es teu germà.

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