01 de octubre de 2019
01.10.2019
Tribuna

Cuidar a las personas mayores en su entorno

01.10.2019 | 02:45
Cuidar a las personas mayores en su entorno

Se estima que alrededor del año 2045, las personas mayores de 65 años supondrán más de un 30% de la población total; actualmente en Mallorca lo son un 16%. De esta población mayor, 40 de cada 100 serán octogenarios y seguramente con algún tipo de dependencia. 

En una encuesta realizada el año pasado por el Observatorio de Personas Mayores del IMAS, a personas de 18 municipios mallorquines con edades comprendidas entre los 65 y los 85 años, el 82% expresó su deseo de envejecer en su domicilio y ser cuidadas en su entorno, incluso, en el caso de necesitar ayuda para realizar las actividades más básicas de la vida diaria. 

Tradicionalmente, la atención a las personas mayores se ha tratado desde la perspectiva de los modelos asistenciales. Modelos dedicados a institucionalizar personas en grandes centros residenciales y ofrecerles servicios rígidos a la espera de que se adapten a ellos y no al contrario. Estos modelos de atención cada vez funcionan menos en nuestra sociedad porque, afortunadamente, cada vez esperamos más. 

Todos, independientemente de nuestra situación personal o de salud, queremos permanecer en nuestra casa, con la familia y los amigos. Hoy en día, mediante la tecnología y la reorganización de los servicios existentes ya es posible cuidar a los mayores dependientes en su entorno con mucha más calidad y a un menor coste que en un centro. La mayoría de las personas mayores dependientes y sus familias no necesitan 24 horas de atención especializada en un centro para resolver su problema. Existen una gran variedad de soluciones en el entorno comunitario si somos capaces de flexibilizar y adaptar los servicios que prestamos. 

Una realidad que ha entendido el Consell de Mallorca y, por primera vez en su historia, ha empezado a prestar atención sociosanitaria en el domicilio de más de 120 personas dependientes de 16 localidades de la isla. La calidad del servicio es inmejorable y, además, ha supuesto un 60% de ahorro respecto de los modelos residenciales. 

Con este tipo de servicios adaptados al entorno de la persona, podemos mejorar la calidad de la atención, evitar la necesidad de construir y mantener costosas infraestructuras y crear puestos de trabajo de calidad generando riqueza local. Simplemente se trata de otorgar el valor económico y social que se merece la atención a las personas más vulnerables.

La coordinación entre los diferentes servicios de prevención y atención que se prestan en el entorno de la persona (centros de día, centros de salud, atención a domicilio, servicios de vivienda supervisada/tutelada, programas de envejecimiento activo, etc.) es la clave para abordar este reto. Para eso, todos deberán reorientarse hacia esta nueva realidad y organizarse y coordinarse en torno a las necesidades cambiantes de cada uno. 

Hoy, 1 de octubre, día internacional de las personas de edad, es un buen día para reivindicar que las personas mayores tienen el derecho de ser parte activa en las decisiones que afectan a su proceso de envejecimiento. Se trata de ir configurando entre todos un auténtico modelo de oportunidades donde sus derechos y los de sus familias estén por encima de todo, un modelo de respeto por su autonomía personal, su libertad de elección y la potenciación de sus capacidades. 

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