Hoteleras mallorquinas siguen con nuevos proyectos en Cuba pese a la lenta recuperación de sus flujos turísticos

La mayor de las Antillas, con la mitad de visitantes que antes de la pandemia

El hotel Plaza de La Habana, inaugurado en 1909, se convertirá en un The Meliá Collection, la marca de lujo más joven del grupo.

El hotel Plaza de La Habana, inaugurado en 1909, se convertirá en un The Meliá Collection, la marca de lujo más joven del grupo. / MELIÁ

Myriam B. Moneo

Myriam B. Moneo

La mayor de las Antillas no acaba de levantar cabeza para recuperar el ritmo turístico previo a la pandemia, cuando superaba con creces los cuatro millones de turistas anuales. En 2022 recibió 1,6 millones de viajeros internacionales, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei) de Cuba. Hasta octubre roza dos millones, cuando la meta del Gobierno de Miguel Díaz-Canel pasaba por llegar a 3,5 millones. El ministro de Turismo, Juan Carlos García Granda, en la pasada feria FITCuba, en mayo, reconocía la ralentización del mercado europeo. El conflicto en Ucrania también lastra la caída del turismo ruso. 

La crisis que atraviesa no es ápice para que las dos cadenas mallorquinas líderes en el país mantengan su fuerte apuesta por el destino. Meliá, con varias aperturas, prevé cerrar con 34 hoteles a final de año, e Iberostar, con 18 operativos, sigue con proyectos; se «acercará a la treintena», apostilla el experto turístico Francisco Albertí. 

Ante esta coyuntura se ha de "abrir el país un poco más a la inversión privada en todos los sectores que sufren"

El asesor en transacciones hoteleras considera que «Cuba está en un momento en el que se tienen que tomar decisiones importantes a nivel turístico y de país» para enfrentar la situación. «Los hoteleros que han apoyado esta industria, especialmente Meliá, —prosigue el socio director de aBusiness. H— pueden ser grandes actores, asesores, del Gobierno en la recuperación turística». 

La salida de RIU

Ante este punto «de inflexión» se han de tomar «decisiones sociopolíticas para abrir el país un poco más» y que llegué «inversión privada a todos los sectores que sufren, el energético, el de los suministros, el de la alimentación, el agrario o el ganadero. Se han quedado paralizados». 

Albertí rememora, por su etapa de director de Expansión de RIU, a mediados de los noventa, que la cadena llegó a tener tres hoteles en Cuba con contratos de gestión. «Todavía no se permitía la inversión para los hoteleros españoles y la familia Riu apostó por otro modelo», el patrimonialista que la define. «En aquella época tenían hoteles en gestión y en alquiler incluso en España. Creo que no hubo más motivaciones» en su abandono del destino.