La escalera cíclica de la violencia de género

La escalera cíclica de la violencia de género

La escalera cíclica de la violencia de género / B. Ramon

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Un grupo maravilloso de mujeres me daba esta semana las claves sobre la violencia machista: me dijeron que le puede pasar a cualquier tipo de mujer por el simple hecho de serlo, que el maltratador se vale del aislamiento de su víctima y que ocurre tan poco a poco que no te das cuenta, tanto que las agresiones físicas son solo la punta del iceberg.

Es importante incidir en ello porque no saberlo lleva a la víctima, en muchos casos, a no reconocerse como tal y a que tampoco lo hagan sus más allegados. Una de las frases más significativa que dijeron fue: «Yo siempre digo que si el primer día que quedas con esa persona te trata como lo ha hecho el último, no vuelves a quedar». Este mensaje resume a la perfección la escalera cíclica de la violencia de género. Cómo escalón tras escalón, desde intentos de control, hasta conductas de celos, el maltratador va consiguiendo su objetivo.

Elena Cejalvo, orientadora de la Fundació Patronat Obrer, lo explicaba esta semana a un grupo de adolescentes durante un taller por el 25N y sorprende que algunos de ellos consideraran que actitudes como controlar el móvil de la pareja son normales. De hecho manifestaron que cederle el dispositivo a tu pareja es una muestra de que «no tienes nada que ocultar».

Parece increíble que con lo mucho -no lo suficiente- que se habla hoy en día de esta lacra, personas tan jóvenes tengan estos pensamientos y estas actitudes. Queda mucho por hacer, desde los centros escolares, desde las familias y desde las instituciones. Sobre estas últimas, no quiero acabar sin señalar que la cantidad de estadísticas que publican sobre violencia machista les hacen quedar muy bien, pero se convierten en una lluvia de números que si bien reflejan la realidad, tiñen con sus cifras la recepción y el impacto del mensaje. Publicar datos no lo es todo, hay que actuar de verdad.