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Javier Cortés: «Has de mirar al paciente a los ojos para comunicarle un cáncer»

Javier Cortés (Palma, 1944) es ginecólogo, doctor en Medicina, especialista en Citopatología en Estados Unidos, impulsor de la junta balear de la Asociación Española contra el Cáncer que presidió. Pudo ser conseller, fue campeón de Balears de tenis, su amigo Joan Besalduch le trata un linfoma. 

Javier Cortés, ginecólogo, expresidente de la Asociación Española contra el Cáncer en Baleares

Javier Cortés, ginecólogo, expresidente de la Asociación Española contra el Cáncer en Baleares / Guillem Bosch

Matías Vallés

Matías Vallés

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Cómo se le dice a una persona que tiene cáncer?».

Para comunicarle un cáncer, se le mira a los ojos y le haces saber que estás con ella, «si hacemos las cosas bien y estamos juntos, te curarás». Ha de sentir que la acompañas, que no es un número en una historia clínica.

El médico actual mira al ordenador, no al paciente.

O mira al bolígrafo, o los papeles. Me estaba comiendo una langosta en el Bar Bosch, se me acercó una señora y me dijo: «¿es usted el doctor Cortés? Hace veinte años, me operó de un cáncer de ovario, y cuando acabó la exploración no se sentó detrás de su mesa, sino a mi lado. Me cogió de la mano y me dijo que ‘te curaré’».

Como es usted médico, hablaremos en castellano.

Even in English, if you want. Me da igual un idioma que otro, siempre que el enfermo se sienta cómodo y note que le recibo con cariño.

¿Cuándo da a un paciente por perdido?

Cuando se han agotado las posibilidades de tratamiento, pero nunca has de darlo por perdido porque le puedes ayudar a que tenga un final tranquilo, indoloro y rápido. Siempre se ha de hacer.

Incluso el paciente quiere seguir fumando.

El tabaco genera una dependencia más fuerte que la heroína. Por eso no has de discutir nunca con un fumador. Solo has de plantearle, «¿sabes que te estás haciendo mal? Te puedo ayudar, aquí tienes mi teléfono, reflexionas y me lo dices».

Dé un consejo que justifique esta entrevista.

En Medicina y en la vida nos hemos de informar bien, y hoy disponemos de un exceso de información de baja calidad. Tanto para conseguir un buen arroz como una buena casa, has de ponerte en manos del mejor cocinero o arquitecto.

Acabaremos por creer que no solo curan los fármacos y los bisturíes.

La empatía con el enfermo y la complicidad afectiva forman parte fundamental del tratamiento.

¿Es fácil pedir dinero contra el Cáncer?

Lo es, porque la Asociación tiene una imagen social muy potente y por la gran solidaridad que existe hoy. Cuando dejé la presidencia, habíamos doblado las ayudas que aportábamos, y la tendencia continúa.

¿Las mujeres han de vacunarse contra el papiloma?

Sin ningún tipo de dudas, las mujeres y los hombres en la preadolescencia, entre los nueve y los catorce años.

Hay feministas hostiles con fiereza a esa vacuna.

Y algún cantante o médico. Hay un movimiento contra la vacunación que no solo se centra en el papiloma, también en la covid. No les tengo mucho respeto, están equivocados y hay que contrarrestarlos sin pelearse, con argumentos sólidos. Solo la potabilización de las aguas ha salvado más vidas que las vacunas.

¿El sexo oral causa cáncer de garganta, como decía Michael Douglas?

Si tienes sexo oral o anal con una persona con papiloma, tienes mucha probabilidad de contraerlo en la boca y en el ano. Es un factor de riesgo alto, pero muchas mujeres contagiadas no habían realizado esa práctica.

Seguro que le ofrecieron la conselleria de Sanidad.

Si Jaume Matas hubiera gobernado en 1999, fecha del primer Pacto de Progreso de Antich, probablemente hubiera sido conseller con ese grupo. Pero es agua pasada, y sigo siendo socialdemócrata de toda la vida, a la vieja usanza.

Además tiene bueno con la actual consellera, que le prologó un libro.

Patricia Gómez y Manuela García son dos amigas mías. La segunda es buena persona y una gran anestesista, tan acertada para el cargo como su predecesora.

¿Qué piensa el ginecólogo de los vientres de alquiler?

Estoy a favor, ordenadamente. Es un caso que se ha de regular y legalizar, como en Estados Unidos y Suiza, para que favorezca a las tres partes y no sea un privilegio de cuatro millonarios. De todas formas, el último parto al que asistí fue el de mi hija, ya no sé ni por dónde sale el niño.

¿Cuándo dejó de ser el hijo del periodista Avespa?

Mi padre Lamberto Cortés me agarró un día y me dijo, «Javier, estás cogiendo tanta fuerza profesional que has dejado de ser mi hijo y yo he pasado a ser tu padre». Lo añoro mucho.

Fue un buen tenista, iba para gran futbolista.

Isidre Flotats, compañero de Kubala y después entrenador en el Barça, y Nicolau Casaus coincidían en que «este chico la toca» cuando estudiaba en la facultad y jugaba de centrocampista. Se lo comunicaron a mi padre, que voló a Barcelona solo para decirme que «no irás, olvídate de jugar en el Barça». Es el mejor consejo que me dio en su vida.