La madame del caso Cursach: "Pido perdón al señor Gijón por todo el daño causado"

La mujer que implicó al político en orgías pagadas por Cursach, imputada por mentir, se niega a declarar en el juicio pero pide disculpas al político

El jefe superior de Policía, José Luis Santafé, dice que Penalva y Subirán «gobernaban» el grupo de Blanqueo

Manuel Penalva y Miguel Ángel Subirán, juez y fiscal del caso Cursach.

Manuel Penalva y Miguel Ángel Subirán, juez y fiscal del caso Cursach. / B. RAMON

Marcos Ollés

Marcos Ollés

La madame del caso Cursach aprovechó este lunes su comparecencia como testigo en el juicio a Penalva y Subirán para disculparse y dejar entrever que mintió en sus acusaciones contra el político Álvaro Gijón sobre su presencia en orgías pagadas por Cursach. «Le pido perdón al señor Gijón por todo el daño que yo con mis declaraciones le he causado», señaló la mujer. No quiso responder a ninguna pregunta, acogiéndose así al derecho que tiene por estar imputada en otra causa por falso testimonio

Durante la fase de instrucción del caso contra el exjuez, el exfiscal y los agentes del grupo de Blanqueo, la madame -ya entonces acusada- desmintió buena parte de sus declaraciones incriminatorias contra Gijón, José María Rodríguez y agentes de la Policía Local de Palma. Aseguró que Penalva y Subirán la aleccionaban, indicándole a qué políticos y policías debía incriminar en las fiestas sexuales a cambio de favores en los procesos judiciales que tenía abiertos. Además, añadió que la agenda que aportó como prueba era falsa. Este lunes no ha aclarado nada más.

Sí fue contundente el actual jefe superior de la Policía Nacional en Balears, en su momento responsable de la brigada de Policía Judicial, José Luis Santafé: «El grupo de Blanqueo estaba gobernado por el juez y el fiscal», sentenció para desvincular a los mandos policiales de la toma de decisiones sobre el caso ORA. «Intenté que las cosas pasaran por mí. Pero ellos lo que hacían era trabajar a su ritmo e informarme tarde, mal y de forma incompleta», añadió.

Santafé cuestionó también al exjuez y el exfiscal. Contó que en una ocasión habló con Penalva para pedirle que las detenciones fueron decretadas por él y no por los policías. «Me dijo que me atuviera a las consecuencias. Me lo tomé como una amenaza. Yo quería proteger a mis compañeros», dijo en alusión a los agentes de Blanqueo. «No me hicieron caso y aquí estamos», apostilló. De Subirán dijo que dio cuenta de él «tres veces» a sus superiores: «Me trataba de forma incorrecta e indigna». Así, justificó no haber tomado medidas más drásticas: «Cada vez que yo reconvenía a alguien, me llamaban al orden».

Con todo, Santafé afirmó que en principio «pensaba que era un grupo que trabajaba al límite pero correctamente, aunque no estaba de acuerdo con algunas cosas y la situación era un poco violenta». «¿Qué da más garantías de un juez y un fiscal? Aquí falló algo», consideró.

Precisó que «con el tema de los testigos estaba bastante disconforme». Afirmó que en una ocasión le dijo al jefe de Blanqueo que creía que la investigación tenía demasiadas declaraciones testificales sin otras pruebas que las corroboraran. «Los testigos no me daban una garantía muy grande: el hijo de una narcotraficante, la madame de un prostíbulo, un trabajador de la noche, un trilero... No me parecían los mejores testigos del mundo», señaló, para añadir que dos de los policías acusados, Blanco y García Reguera, le dijeron en su día que no se creían las declaraciones de la madame.

A preguntas de las defensas, Santafé explicó que cambio su percepción sobre los investigadores a raíz de los mensajes de WhatsApp incautados, pero admitió no haberlos cotejado con las actuaciones que en realidad llevaron a cabo. 

En la sesión de este lunes compareció también como testigo el secretario del juzgado de instrucción número 12 de Palma, del que fue titular Penalva. El funcionario dijo que no estaba en todas las declaraciones que se producían en el marco del caso Cursach por la carga de trabajo que tenía y que «nunca» recibió quejas de las partes por manipulaciones de las actas de estas comparecencias. Tampoco presenció presiones o amenazas de Penalva y Subirán a testigos o acusados.

Carrau y Florit no declaran

El fiscal Juan Carrau y el exjuez Miguel Florit no declararon finalmente como testigos. Los abogados defensores, que los habían propuesto, anunciaron al comenzar la vista que renunciaban a sus declaraciones. Algunas acusaciones protestaron para que fueran interrogados, pero el tribunal desestimó sus quejas.