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Diario de Mallorca

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A un enfermo terminal balear se le niega una habitación para él solo

Pese a que hay una ley autonómica desde 2015, el doctor Benito denuncia que por voluntad política no se ha desarrollado lo que precisa la población

Cuatro de cada diez baleares que precisan cuidados paliativos mueren sin ellos Ingimage

El doctor Enric Benito, excoordinador de la Estrategia de Cuidados Paliativos en las Illes Balears, lamentó ayer que pese a que esta comunidad promulgó en 2015 por aclamación una ley que regula los derechos y las garantías de las personas en el proceso de morir, la falta de voluntad política ha impedido desarrollar la norma de manera acorde a las necesidades de la población balear en el momento fundamental en el que se abandona esta vida.

A modo de ejemplo, el excoordinador denunció que, pese a lo que marca la ley, hoy en día un balear hospitalizado en fase terminal no goza de una habitación individual, no se ha promovido la formación de los profesionales de Atención Primaria para detectar los pacientes con las necesidades de estos cuidados integrales al final de la vida ni, en definitiva, ha habido una dotación presupuestaria para desarrollarla.

Una imagen de los participantes en la rueda de prensa en la que se informó de las temáticas que se abordarán en el cónclave. | SECPAL I. Olaizola

El doctor Benito realizó estas declaraciones en la apertura del XIII Congreso Internacional de Cuidados Paliativos que comenzó ayer en el Auditorium de Palma y que concluirá el próximo sábado. Un Congreso que arrancó con fuerza al revelar Joaquim Julià, el vicepresidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) que lo organiza, que no están de acuerdo con la estrategia de mínimos pautada por el ministerio de Sanidad para la provisión de estos cuidados «porque no hemos sido consultados para elaborarla pese a que tenemos la evidencia científica de lo que necesita la población para estar bien atendida al final de su vida».

Como muestra del olvido de las autoridades de los cuidados paliativos, Julià lamentó que no exista en este país la especialidad de medicina paliativa y que tan solo el 10% de las facultades ofrezcan esta asignatura en su plan de estudios.

Sí en las facultades baleares

La sustituta del doctor Benito en la coordinación autonómica de la estrategia de estos cuidados, Mercè Llagostera, se congratuló de que la facultad de Medicina de Balears, de la que este curso egresará su primera promoción, ofrezca una asignatura de esta temática en quinto curso y que la más antigua facultad de Enfermería la imparta en el tercero de sus cursos formativos.

El doctor Benito recalcó que el Congreso que comenzó ayer no es un cónclave médico «ya que no tratamos una enfermedad sino un proceso (el de morir) con necesidades físicas, económicas, emocionales y espirituales. El dolor se va con morfina, pero no así el sufrimiento».

Preguntados los expertos en estos cuidados sobre cómo habían vivido el hecho de que los familiares no se pudieran ni despedir de sus allegados durante la reciente pandemia de covid-19, el doctor Julià matizó que lo que en marzo de 2020 pudo ser «disculpable» por la ignorancia, en junio de 2022 con las vacunas y elementos de protección frente al contagio «sería imperdonable. No puede ser que alguien muera sin el acompañamiento de sus familiares», zanjó.

Por su parte, la doctora María Nabal, coordinadora del comité científico organizador del congreso lamentó que pese a que «la mejor manera de resolver el sufrimiento al final de la vida es trasmitirlo», reconocer lo mucho que te está doliendo, la sociedad actual actual no está facilitando este reconocimiento sino que más bien promueve que «hay que pasar página y lo más rápidamente posible».

El doctor Eduardo Bruera, director del departamento de estos cuidados en el Anderson Cancer Center de Houston mostró su «decepción» por la falta de interés mostrada por los colegios de médicos, decanos de facultades de Medicina, directores de hospitales y, en general, por los responsables de los servicios de salud «por paliar el sufrimiento de la población» al final de la vida.

«Entrenador espantoso»

Así, lamentó que pese a que en España existen magníficos profesionales en esta materia, estos no son apoyados por sus autoridades. Usando un símil futbolístico recalcó que «tienen un gran equipo de fútbol con excelentes jugadores, pero están dirigidos por un entrenador espantoso y con insuficientes recursos», concluyó recordando que los cuidados paliativos requieren un trato personalizado porque «cada persona sufre y se alivia de una manera distinta. Por eso esta es una actividad muy compleja que requiere de recursos».

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