Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Govern se prepara para luchar este verano contra el turismo de excesos

Se diseñan controles junto a otras administraciones para vigilar las zonas más conflictivas de Platja de Palma, Magaluf y s’Arenal de Llucmajor

Imagen de archivo delos controles en la Callede la Cerveza. Manu Mielniezuk

«Es un tipo de turismo que no nos podemos permitir y que puede poner en peligro toda la temporada de este año. No lo quiere nadie, ni empresarios ni trabajadores ni Govern». Con estas palabras define el conseller del ramo, Iago Negueruela, lo que se ha venido en calificar como «turismo de excesos», al tiempo que confirma que este verano se va a poner en marcha un dispositivo de vigilancia para evitar que se reproduzca en las zonas que tradicionalmente se han visto más afectadas por este tipo de visitantes, como son Punta Ballena en Magaluf, algunas vías de la Platja de Palma, como las popularmente conocidas como calles «de la Cerveza» y «del Jamón», y s’Arenal de Llucmajor.

El conseller insiste en que se trata de «una minoría» de los visitantes que recibe la isla, pero advierte del daño que pueden llegar a hacer, de ahí que se vaya a impulsar un notable control en esta materia.

Otras fuentes del Govern apuntan a que el dispositivo que se está diseñando es similar al que se puso en marcha el pasado año bajo la dirección de la que entonces era consellera de Administraciones Públicas y actualmente directora general de Coordinación, Isabel Castro, y que supuso movilizar al cuerpo de inspectores de diversas conselleries, como Turismo o Salud y Consumo, a las policías locales de los citados municipios, y a los Cuerpos de Seguridad del Estado a través de la Delegación del Gobierno.

Para ello, se han mantenido contactos con los citados ayuntamientos para que colaboren en la vigilancia de las vías publicas en esas zonas, mientras que los inspectores de la Comunitat Autònoma desarrollarían su función en relación al control de lo que sucede en el interior de los negocios.

Un aspecto que preocupa son los antecedentes de concentraciones de ocio sin respetar las medidas de seguridad sanitaria que se han registrado en grandes ciudades como Madrid o Barcelona a medida que se han ido suprimiendo las restricciones.

Suprimir restricciones

En este aspecto, se recuerda que todavía hay en Mallorca medidas como el toque de queda, la obligatoriedad del uso de la mascarilla, las limitaciones en las reuniones sociales o los horarios máximos en sectores como el comercio o la restauración. El miedo se centra en lo que puede suceder a medida que el verano avance y esas medidas vayan desapareciendo.

Por ahora la actividad en Magaluf es mínima por la ausencia de turismo británico, mientras que en Platja de Palma la situación es de momento fácil de controlar debido a las limitaciones en bares y restaurantes que siguen en vigor.

También hay que tener en cuenta que los establecimientos de ocio nocturno (salas de fiesta y discotecas) siguen cerrados, pero se ha creado una mesa en la que participan tanto las empresas de este sector como el Govern con el fin de determinar el plan de desescalada que se podrá aplicar en esta actividad a medida que avancen las vacunaciones, lo que extiende la necesidad de elevar la vigilancia para comprobar que todos los requisitos que se fijen se cumplen.

Desde otros departamentos se recuerdan los problemas económicos que la pandemia ha provocado en muchos negocios, y la preocupación ante la posibilidad de que en algún caso se pretenda incumplir la legislación balear sobre turismo de excesos que se impulsó desde el departamento de Iago Negueruela con el objetivo de elevar los ingresos. De ahí la insistencia del propio conseller a la hora de recordar que esa normativa sigue plenamente vigente.

El pasado año incluso se diseñó, de la mano de los Cuerpos de Seguridad del Estado, una unidad de análisis dedicada al rastreo de las redes sociales para detectar con antelación la organización de fiestas ilegales en propiedades particulares, lo que no evitó que circularan imágenes por internet de diferentes celebraciones en las que era patente que se incumplían las medidas sanitarias de seguridad.

Dureza de los procedentes

La dureza de la reacción ante algunos de esos comportamientos quedó reflejada en julio, antes de que la temporada turística se viera suspendida prematuramente, cuando desde el Gabinete de la presidenta Francina Armengol se ordenó el cierre de los comercios, locales de restauración y ocio nocturno de las calles consideradas de ‘turismo de excesos’, concretamente los viales Miquel Pellisa y Pare Bartomeu Salvà (conocidas como de la Cerveza y el Jamón) en la Platja de Palma, y Punta Ballena en Magaluf, medida que generó muy duras críticas por parte de los empresarios afectados, pero que posteriormente se vio respaldada en los Tribunales isleños.

También se tramitaron expedientes sancionadores contra algunos bares al anunciar actividades prohibidas en la legislación de excesos, aunque finalmente no derivaron en multas dado que las posteriores restricciones sobre el sector evitaron que esos incumplimientos llegaran a materializarse.

Las claves

Plan de vigilancia | Control sobre las zonas de excesos

El Govern pretende impulsar un plan de vigilancia para evitar que reaparezca el turismo de excesos a medida que se vayan eliminando las restricciones a lo largo del presente verano, con una especial vigilancia sobre las zonas más afectadas de Calvià, Palma y Llucmajor.

Administraciones | Coordinación entre Govern y ayuntamientos

El plan que se analiza plantea la vigilancia por parte de inspectores del Govern, policías locales de los municipios más afectados, y Cuerpos de Seguridad del Estado a través de Delegación del Gobierno.

Compartir el artículo

stats