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Ingenio mallorquín en el fondo del mar

Una empresa probará en la isla un novedoso sistema de depuración de agua de puertos y dársenas con vocación de exportarlo a la península

Carlos Garau, ingeniero que ha impulsado el proyecto CICERO.

Carlos Garau, ingeniero que ha impulsado el proyecto CICERO.

Una empresa de ingeniería mallorquina llevará a la práctica en las próximas semanas una idea que busca revolucionar el modo en que hasta ahora se depuran las aguas de puertos y dársenas. Bautizado con el nombre de CICERO, la Autoridad Portuaria de Balears (APB) financiará con 15.000 euros un proyecto que promete limpiar y aclarar el agua con un método más respetuoso con el ecosistema marino que el actual.

«Lo más frecuente es bombear el agua fuera del puerto, así que pensamos en un sistema que la tratara dentro. Es una operación compleja que no se ha intentado en ningún lugar que nosotros sepamos, y todavía tenemos que darle unas vueltas para encontrar una solución que sea económica», explica Carlos Garau. Su estudio, Garau Ingenieros, desarrollará la idea que ha resultado ganadora en la convocatoria ‘Ports 4.0’ de la APB.

Las aguas portuarias se degradan rápidamente al no poder aprovechar el efecto regenerador de las olas, con el resultado conocido: turbiedad, malos olores y suciedad con un coste para el medio marino, hasta el punto de que a menudo los puertos se perciben como un foco de degradación ambiental.

Seis meses de ejecución

«En conjunto es un problema estético y medioambiental. En el agua estancada aumentan los niveles de nitratos y nutrientes, lo que potencia el crecimiento de la población de algas. No es un agua mala desde el punto de vista químico, pero presenta problemas de aspecto, olores... y las embarcaciones atracadas tienen incrustaciones de suciedad que hay que limpiar», afirma este ingeniero.

Bombear el agua al exterior de la dársena implicaba «exportar el problema fuera», por lo que CICERO instalará un sistema de filtros debajo de los pantanales, siempre con la premisa de ocupar el menor espacio posible y no alterar la operativa del puerto. «Sobre esos filtros habrá una capa de microorganismos que procesarán los nitratos. El agua será impulsada hacia la superficie para favorecer su mezcla y eliminar los blooms de algas», sintetiza Garau.

El proyecto se materializará en los próximos seis meses, y nace con la vocación de traspasar las fronteras de Mallorca. «La idea es exportar este modelo a puertos de la Península y de Europa. Probablemente donde funcionará mejor será en los del Mediterráneo y en emplazamientos que tengan poca marea. Donde hay marea no es necesario porque ya de por sí es un sistema de renovación natural del agua. Pensamos que nuestra idea tiene mucho potencial», explica.

Queda por elegir la localización para instalar el ingenio, aunque la idea es empezar en dársenas deportivas. «En estos momentos estamos tomando muestras en diferentes puntos del Club Náutico de Palma, que siempre se ha mostrado muy colaborador con nosotros, para analizar la calidad del agua y ver la manera de maximizar la eficacia de nuestro sistema de depuración», valora Garau.

Simulaciones

De momento hay todo un trabajo previo que se ejecuta entre las cuatro paredes del estudio de ingeniería con dos grandes peceras adquiridas recientemente. «Trataremos de simular los procesos que tienen lugar en una dársena y que hacen que la calidad del agua se deteriore. Y también calcularemos el efecto que tendrá cuando renovemos el agua con nuestro sistema de depuración. Así reduciremos el coste económico de los ensayos», indica este ingeniero.

"Vamos a depurar el agua dentro del puerto en lugar de bombearla fuera como se hace hasta ahora", afirma Garau

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El germen de la idea radica en su afición por el mar, ámbito en el que había trabajado con anterioridad. «Me he dedicado ocasionalmente al tema de aguas y de la depuración. También conozco el tema portuario por afición. Un día tuve una conversación con personas del sector que nos animaron a incidir en esta línea de depurar el agua dentro de la dársena, y así empezamos a trabajar», sentencia Garau.

Este nuevo sistema de depuración implicará una instalación simple y más respetuosa con su entorno que las actuales, aunque su mecánica será compleja.

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