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El juzgado condena a Matthias Kühn a demoler las obras ilegales de Tagomago

La jueza del Juzgado de lo Penal número 2 de Ibiza dicta sentencia de tres meses de cárcel contra el empresario alemán y el constructor que llevó a cabo los trabajos en el islote, que cuenta con un alto nivel de protección, y también los inhabilita durante dos años

Kühn sale del juzgado tras el primer juicio, en 2018.

Kühn sale del juzgado tras el primer juicio, en 2018.

La titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ibiza, la magistrada Martina Rodríguez, ha condenado a los alemanes Matthias Kühn y Guido Hecker, que llevaron a cabo una serie de construcciones ilegales en el islote de Tagomago, a la pena de tres meses de cárcel por la comisión de un delito contra la ordenación del territorio, y también a que derriben las obras ejecutadas sin licencia. La sentencia, fechada el pasado 30 de marzo, no es firme y puede ser recurrida ante Audiencia Provincial.

Fue la propia Audiencia la que ordenó al juzgado ibicenco repetir este juicio, que se celebró la primera vez en enero de 2018 y que también tuvo sentencia condenatoria, en ese caso de seis meses de cárcel para cada uno de los dos acusados. Ordenó la repetición del juicio con el fin de que la jueza se pronunciara sobre si Kühn debía o no demoler las obras ilegales que ejecutó en Tagomago. Pues bien, ya lo ha hecho: las obras ilegales deben ser demolidas. En la nueva sentencia, que deriva de la vista oral que se celebró el pasado 4 de marzo, la pena de cárcel ha quedado reducida a la mitad, ya que se ha tenido en cuenta la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas.

En la primera sentencia también se condenó al empresario Kühn y al constructor Hecker a una multa de 5.400 euros y a la inhabilitación durante dos años para ejercer las profesiones de promotor y constructor. La nueva sentencia mantiene igual la inhabilitación pero reduce la multa, que ahora es de 3.600 euros. La Fiscalía de Ibiza pedía dos años de cárcel para cada uno de los acusados, a los que atribuía la comisión de dos delitos, uno contra la ordenación del territorio y otro contra el medio ambiente. El juzgado ibicenco los ha condenado únicamente por el primero de estos delitos.

Zona muy protegida

En la sentencia se recuerda que entre diciembre de 2007 y julio de 2008 Kühn promovió una serie de obras ilegales en la única vivienda que hay en Tagomago, Can Domingo, y en el propio islote, que está afectado por numerosas figuras legales de protección.

El islote tiene la consideración de Área Natural de Especial Interés (ANEI). Además, según el PTI de Ibiza se trata de suelo rústico de alto nivel de protección. También está catalogado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona Especial de Protección para las Aves (ZEPA), y forma parte de la Red Xarxa Natura 2000, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres.

Por encima de todas estas normas pasó Kühn para encargar a Hecker la construcción de todo lo que ahora han sido condenados a demoler y devolver a su estado original.

Pavimentaron 470 metros cuadrados en zonas adyacentes a la vivienda donde antes solo había naturaleza, de los que 40 metros cuadrados corresponden a una rampa de piedra seca al pie de la piscina de la casa. Los otros 430 metros cuadrados construidos son una zona embaldosada dividida en dos niveles unidos por una escalinata de cinco escalones, y una terraza también de baldosa que bordea la parte posterior de la vivienda. Junto a esta zona embaldosada levantaron un muro de cemento de nueve metros de longitud y tres de altura.

En la parte trasera de la vivienda hicieron un camino de piedra y cemento de un metro y medio de ancho y 20 metros de largo que une la casa con otras construcciones que albergan aparatos de aire acondicionado y lavadoras, entre otros electrodomésticos y grupos os electrógenos. Esta última construcción fue ampliada en altura en tres filas de bloques de hormigón. También construyeron un camino empedrado de unos 80 metros de longitud que une la vivienda con el camino del faro. Aquí, antes, únicamente existía un camino de tierra. En la zona del pequeño embarcadero de la isla levantaron una caseta de piedra y cemento cuyas dimensiones aproximadas son de 1,20 metros de altura por 1,20 de ancho y 1,50 de profundidad en cuyo interior guardaban un motocarro.

Según la sentencia, Kühn firmó en 2006, a través de su empresa Kühn&Partner, un contrato de arrendamiento con la entidad mercantil Isla Tagomago S.A., «cuyo objeto era la vivienda unifamiliar Can Domingo», que tenía 693,27 metros cuadrados en una única planta y 156 metros cuadrados de porches.

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