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Diario de Mallorca

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Fijan el primer juicio contra la excúpula de Sa Nostra

Tres de los antiguos directivos serán juzgados por un delito de administración desleal

Pau Dolç. B.R.

La antigua cúpula de Sa Nostra tendrá que afrontar el primer juicio en el que se va a juzgar la gestión de estos directivos, que llevó a la entidad financiera a su desaparición. La Audiencia Nacional ha señalado para el día 28 de abril este juicio y sentará en el banquillo de los acusados a los dos exdirectores generales del banco, Pere Batle y Pau Dolç. Tendrán que responder por las inversiones que se realizaron en las promociones inmobiliarias del desaparecido empresario Martín Gual, que se suicidó. Junto a Dolç y Batle también será juzgado el directivo Rafael Oliver, responsable de Invernostra, la empresa inmobiliaria vinculada a Sa Nostra. El cuarto acusado es un antiguo directivo de la empresa de Gual. Los imputados están acusados por la fiscalía y por la Abogacía del Estado de los delitos de administración desleal y apropiación indebida. También ejerce la acusación la entidad Bankia, que absorbió a Sa Nostra y tuvo que asumir sus pérdidas. Las acusaciones solicitan para los directivos de la antigua caja de ahorros penas que suman cuatro años de cárcel. Es el primer juicio, pero no el único que tienen pendiente. Todavía se está instruyendo una segunda denuncia por otra inversión ordenada por los directivos de la entidad financiera en otro proyecto inmobiliario en Andalucía, para financiar la construcción de unas viviendas en Huelva.

Este primer juicio del tribunal de la Audiencia Nacional tendrá que analizar la operación de 48 millones de euros con la que Sa Nostra financió un proyecto inmobiliario en Son Bordoy, un solar propiedad de Martín Gual, ubicado en el Molinar. Este préstamo, según mantienen las acusaciones, se aprobó sin haber realizado ningún estudio para valorar el riesgo de la inversión. Además, este dinero, en vez de invertirlo en este proyecto inmobiliario de Palma (que no se llegó a realizar), se destinó a otras promociones que realizaba Martín Gual.

Los acusados se excusan en que todas estas operaciones fueron autorizadas por el Consejo de Administración de Sa Nostra. Es decir, no se trató de decisiones únicamente adoptadas por la cúpula de la entidad, sino que pasó por el filtro del Consejo.

Los antiguos directivos de Sa Nostra mantendrán que las inversiones eran acertadas, pero que los negocios fracasaron como consecuencia de la crisis económica. Sin embargo, las acusaciones sostienen todo lo contrario y acusan a los directivos de haber aprobado estas inversiones millonarias sin haber adoptado las mínimas medidas de seguridad. Afirman que estas operaciones de préstamo ocasionaron la quiebra de la histórica caja de ahorros de Balears.

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