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La Ley Trans abre nuevos debates entre el feminismo

El nuevo borrador de la Ley Trans, que fue presentado hace dos semanas por el Gobierno, ha provocado disparidad de opiniones dentro del movimiento por la complejidad del asunto

Una persona hondea labandera trans y géneroneutro durante unamanifestación.

Una persona hondea labandera trans y géneroneutro durante unamanifestación. EFE

El gobierno español presentó hace dos semanas el borrador de la llamada Ley Trans, que tiene como objetivo proteger y promover los derechos de las personas transgénero. Algunos artículos han generado mucha polémica durante los últimos días porque existen dos visiones diferentes: por una parte, las defensoras de la ley. Por la otra, algunos colectivos feministas consideran que perjudica a las mujeres.

Los puntos más importantes de esta ley son la despatologización de la transexualidad, la asistencia médica para los procesos de cambio de sexo o las bonificaciones para las empresas que contraten a personas transexuales. La propuesta que más debate ha generado ha sido la relacionada con la contemplación de la autodeterminación de género. Esto supondría que los menores a partir de 16 años podrían cambiar de sexo en el registro sin necesidad de un informe ni de tratamiento médico, y entre los 12 y 16 años podrían hacerlo con el consentimiento de sus padres o tutores. Es decir: las personas trans podrán cambiar de género en el registro sin tener que aportar ningún informe psicológico ni haber pasado por ninguna operación quirúrgica.

Esperança Bosch. G. BOSCH

Maria Duran, directora del Institut Balear de la Dona, cree que las personas transexuales están discriminadas, igual que las lesbianas o los gais, pero que la ley debería ser común para todos: «Da igual que se le diga opción sexual o transexualidad. Creo que la ley debería combatir la discriminación de todo el colectivo LGTBI». Afirma que debemos tener claro que se trata de un borrador, por lo que no hay nada seguro: «Ninguna ley debe ser un ninguneo a los derechos de las mujeres. Creo que la ley debería ir en este sentido. Debemos tener en cuenta que en el borrador se establecen los puntos deseados para la ley, y a partir de ahí se va avanzando hacia la escritura final».

Irene Sánchez, antropóloga e investigadora sobre estudios de género. | G.P.

Esperança Bosch, miembro del Lobby de Dones y directora del Máster Universitario en Políticas de Igualdad y Prevención de la Violencia de Género de la UIB, explica que este borrador es mejorable porque existen aspectos confusos que deberían tratarse desde la serenidad: «No se trata de una cuestión de confrontación entre feministas porque el objetivo es ampliar derechos de forma adecuada y segura». Bosch defiende que no debe contradecir derechos ya conquistados por las mujeres y confiesa que observa cierta dificultad a la hora de distinguir entre sexo y género: «El género es una construcción cultural. Hace referencia al mandato patriarcal que nos dice cómo debemos comportarnos los hombres y las mujeres. Aquí encontramos los estereotipos. No hay juegos para niños y para niñas, igual que no hay ropa para niños y para niñas. El sexo, en cambio, es la definición biológica de nuestra especie humana».

Margalida Rius, coordinadora de Mallorca Nova. | G.P.

Bosch argumenta que en esta ley pueden confundirse aspectos importantes, como ocurre cuando se habla de sentimientos: «Cuando esto sucede con niños, niñas o jóvenes, debemos poder evaluar qué entendemos. Si una niña se quiere vestir de Superman y quiere jugar con juguetes estereotipadamente masculinos, esto no significa nada. Solo que le gusta jugar con esos juguetes. Debemos reflexionar y consensuar bien». Explica que, en el caso de que este sentimiento se prolongue en el tiempo de manera estable, estaríamos hablando de una cuestión diferente: «Me parece que el apartado de la libre autodeterminación de género, en el que cualquier persona puede decir que se siente hombre o mujer y ya la registran como tal, puede ser un problema. Yo, como psicóloga, creo que es importante una ayuda y un acompañamiento psicológicos».

En este sentido, Bosch declara que el punto de la libre autodeterminación de género debe reflexionarse «de una forma más profunda» y debe existir un consenso mayor: «El hecho de querer que exista esta dimensión móvil del género de manera indeterminada debe tener una reflexión mayor porque se trata de una cuestión compleja. Como psicóloga, creo que no se debe considerar al acompañamiento psicológico como algo peyorativo. Creo que es algo fundamental que se pide para otros temas como la adopción». Confiesa haber leído insultos y descalificaciones muy duras a feministas que conoce y respeta, algo que no entiende: «Estar en desacuerdo con algunos puntos de esta ley no significa que seamos tránsfobas. Las feministas estamos muy acostumbradas a tener debates para llegar a consensos».

Maria Victoria Llull, a favor de la nueva Ley Trans. | G.P.

Nuevos avances sociales

Irene Sánchez es antropóloga y cursa un máster de estudios de género. Afirma que está a favor de esta nueva ley y considera que es un paso adelante muy importante para la sociedad: «Se trata de garantizar derechos humanos básicos para las personas trans. Esto nos lo están diciendo desde la Unión Europea. Otros países como Irlanda o Portugal ya la tienen incorporada».

Sánchez defiende que el punto básico de esta nueva ley es la despatologización de la transexualidad, y recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se ha pronunciado sobre el tema: «La ley que tenemos vigente en España hace que para poder cambiar tu registro civil tienes que pasar por un proceso médico, tienes que hormonarte obligatoriamente y debe haber un diagnóstico médico en el que se explicite que tienes disforia de género. Esto provoca una patologización de estas personas». Sánchez explica que la libre autodeterminación de género busca eliminar estos elementos y defiende el derecho a la no mutilación del cuerpo, «porque puedes ser una persona trans y no querer hormonarte ni pasar por un proceso médico». En este sentido, apunta que la disforia de género sucede cuando «no te reconoces en el sexo que te asignaron al nacer en base a tus órganos reproductivos».

Sánchez afirma que, desde su punto de vista, si eres transexcluyente, no puedes ser feminista porque estás negando la realidad y los derechos de estas mujeres: «Cuando se habla de los posibles casos de hombres que se aprovechan de esta situación para ejercer violencia sobre las mujeres, se está utilizando el mismo argumento que en el tema de las denuncias falsas. Estas acciones son un fraude que están penadas por ley y que serán juzgadas como deben». Además, incide en que esta nueva ley ya contempla que si esto ocurre, «se tendrá en cuenta el género con el que se identificaba cuando sucedió»: «Se deberían vigilar los privilegios y darnos cuenta de que las mujeres trans sufren diferentes tipos de violencia que también son patriarcales».

Maria Victoria Llull y Margalida Rius pertenecen al colectivo Mallorca Nova. Su posición es clara: están a favor de la ley e, incluso, han firmado el manifiesto feminista para los derechos de las personas trans. «Entendemos que el feminismo tiene que ser de todas. No tiene sentido que algunas feministas se posicionen en contra de que las personas trans luchen por sus derechos», explica Llull. Las dos coinciden en que se trata de una ley que «nos hace más libres» e inciden en la necesidad de escuchar más al colectivo trans para entender su situación.

Rius cuenta que no entiende por qué algunos sectores del feminismo se están oponiendo a esta ley: «Defienden que, en algunos puntos, esta ley va en contra de los derechos de las mujeres. Creemos que esto es un falso debate que se ha creado por diversos intereses. Los problemas concretos que aparecen y que usan como ejemplos no deben ser una excusa para decidir si un colectivo merece tener derechos». Argumentan que no les interesa que algunas mujeres decidan «quién es feminista y quién no».

«Claro que existen malas personas y excepciones, pero eso no debe suponer un retroceso en sus derechos», argumentan. Ambas recalcan la importancia de tener en cuenta que se trata de un borrador y hablan sobre las posibles situaciones en las que se pueda usar de forma no adecuada: «No se pueden usar estos casos mínimos y minoritarios para acabar negando unos derechos a la mayoría. Tengo la sensación de que se está usando este tema para crear preocupación». Rius quiere dejar claro que lo importante es ver que esta ley no busca ni el borrado de las mujeres ni quiere hacerles la vida más difícil: «El objetivo principal es dibujar más derechos para todas. Que una persona trans avance no significa que una cis vaya a retroceder».

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