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Boulevard | Armengol logra que la policía acuda a una queja por ruido

La presidenta disfrazó una juerga nocturna de una reunión de trabajo con un percance humanitario, la excusa tradicional de los varones adúlteros a sus esposas

Gina Gershon, rescatada por Woody Allen para ‘Rifkin’s Festival’, a la izquierda en el  Gran Hotel palmesano con Dave Stewart.

Gina Gershon, rescatada por Woody Allen para ‘Rifkin’s Festival’, a la izquierda en el Gran Hotel palmesano con Dave Stewart.

A partir de ahora, será imposible tomarse en serio a Francina Armengol. La torpeza mayúscula ni siquiera deja hueco a la ilegalidad, un sainete agravado al disfrazar una juerga nocturna de reunión de trabajo, y de generoso despliegue humanitario de la presidenta ante un percance de salud. En efecto, la misma excusa que esbozan desde tiempo inmemorial los varones adúlteros a sus cónyuges. Que somos todos nosotros, en este caso.

Y nos dieron la una y las dos,... Sin embargo, la madrugada jaranera no debe despistarnos del hecho fundamental. El poder no es saltarte tus propias normas para disfrutar de una velada parrandera, Armengol se muestra imperial al lograr que la policía local palmesana acuda a una denuncia por ruido. Miles de vecinos de la capital saben que este acontecimiento es virtualmente imposible.

Armengol presumió en el Parlament de que se comprometía a recuperar el sector de la restauración, pero no imaginábamos que lideraría la misión de rescate en persona, gin-tonic a gin-tonic. Y si el asunto era tan venial como pretende el Consolat, la presidenta dispuso de una oportunidad para neutralizarlo, durante el debate del Estado de la Autonomía.

Tan pronto como Biel Company aludió tangencialmente al escándalo en su réplica parlamentaria, Armengol contaba con todo el tiempo del mundo para desmontar el malentendido, para explicar que se pasaban los Decretos Ley de un comensal a otro, por no hablar de la meritoria intervención solidaria de la presidenta. ¿Por qué ocultó un comportamiento intachable? Porque sus colaboradores contaban los días transcurridos para que los sucesos no vieran la luz.

El ridículo ha superado al escándalo, la sabiduría popular ha reducido a Armengol a la altura de Díaz Ayuso. De paso, las copas en horario covid han difundido un comportamiento habitual en el Consolat, y perfectamente lícito sin una pandemia mortífera. En todo caso, si te has decidido a montar un ejemplo de corrupción epidemiológica, procura que no permite el diluvio de memes llovido sobre un Govern que olvidó que Mallorca se desangra sanitaria y económicamente. Y chapeau a la elegancia de Més.

Los corredores aéreos parecían imposibles, pero se han materializado. En Canarias, claro, porque los meritorios turistas que ha traído TUI a Mallorca en la cacareada reapertura de la temporada cabrían en un taxi.

Bienvenida sea la supresión de las festividades navideñas, si a cambio nos liberan de la maldición del Halloween. De repente, todas las decisiones con Armengol de por medio adquieren un perfil sospechoso. Por ejemplo, el primer consejo de administración de la Autoridad Portuaria con Francesc Antich a la cabeza se celebrará esta semana, con la patata caliente de la prórroga de la concesión del Club Náutico de Ibiza. El ocho años presidente del Govern es el único político mallorquín sin mácula, pero la identidad de su madrina le contagia de dudas lógicas, que se aposentarán o desvanecerán cuando se pronuncie sobre la continuidad de los cargos imputados.

Los numerosos fieles de Woody Allen se han apuntado a la mediocre Rifkin’s Festival, donde el genio rescata a Gina Gershon. En la imagen que hoy nos ilustra, nuestro mito erótico visitó Mallorca en 1999 y aparece junto a Dave Stewart de Eurythmics, en el Gran Hotel. Festejaban en Palma el 46 cumpleaños de Paul Allen. La coprotagonista de Showgirls viajaba con el cofundador de Microsoft en su yate Medusa, bautizado en honor a la Annie Lennox presente en la fiesta. La embarcación alberga una pista de baloncesto reglamentaria en su interior.

En toda mi carrera de periodista gastronómico corrupto, porque pago en los restaurantes, no he asistido a un despliegue masivo de elogios como el suscitado por Maca de Castro en Andana. Miles de personas me paran por la calle y me cuentan sus excelencias. O tiene muchos clientes, o me los he cruzado a todos. La cocinera no ha abierto esta temporada su establecimiento de Alcúdia, limitación compensada por su éxito en Palma. Vean Corpus Christi, el primer western polaco.

Reflexión dominical historicista: «La historia debe aplicarse al presente, si se desea que el presente sea tan desgraciado como la historia».

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