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Felipe VI y Letizia: diez días en Balears con la hoja de ruta inalterable

La decisión de don Juan Carlos de trasladar su residencia fuera de España no altera la agenda de actos de los reyes en Baleares, que continuarán con su política de comunicación: cuantas más actividades públicas, mejor

La Familia Real en Son Marroig. G. Bosch

A los reyes en Mallorca nos dirigimos a gritos. Hace ya décadas que se acabó eso de mantener una charla informal con sus altezas.

Aún recuerdo, no sin cierta nostalgia, cuando, en alta voz, se decía eso de "bienvenido, señor", y don Juan Carlos marcaba el paso y señalaba el protocolo. Se acercaba a la prensa y, junto a él, el resto de la comitiva. Se subía el tono porque, el emérito, andaba ya mal de un oído y tenía dificultades para escuchar, pero atendía a los medios, contestaba preguntas y era capaz de mirar a los ojos a quién le hablaba. No entro a juzgar si decía la verdad.

Hoy todo es muy distinto, más frío. Casa Real marca el ritmo y Felipe VI no rompe las reglas del juego ni aunque una se tenga que desgañitar para que oigan la pregunta, muchas veces inocentes. ¿Qué tal se sienten en Mallorca? ¿Van a navegar? ¿Cómo están las niñas? Y así, en bucle, pero a más de dos metros. Si alguien ha sido pionero en eso de respetar la distancia de seguridad, Zarzuela puede marcarse el tanto. Comité de expertos de la COVID-19, llamad a Palacio.

Mucho se está hablando de si el adiós del rey don Juan Carlos -que conservará el título y al que, seguro, se le hará un funeral de Estado cuando llegue el momento- afectará a las "vacaciones públicas y oficiales" de Felipe VI, Leticia, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Se olvida comentar que, en la Casa, nadie da puntada sin hilo. En los corrillos monárquicos, entre los periodistas que hacen y siguen a la Familia a diario, se esperaba esta carta de despedida desde hacía semanas. ¿Por qué se dio a conocer el lunes? No se trata solo de que al rey emérito le diera tiempo a coger un avión; no se trata solo de que a doña Sofía le diera tiempo a llegar a Marivent y refugiarse junto a su hermana; no se trata solo de que a la infanta Elena le diera tiempo a despedirse de su padre sin levantar sospechas. La razón es más simple. Este fin de semana, los reyes llegarán a Mallorca, posarán felices y tendrán lo que buscan: la portada de todas las revistas y los periódicos, nacionales e internacionales. Me veo ya el titular: Ajenos a la polémica; marcando distancias.

Como ya se ha publicado, serán diez días de intensa agenda y gran actividad, como han explicado desde Zarzuela a través de un whatsapp enviado a la prensa. No se confirman jornadas y horas exactas, solo que no habrá recepción en la Almudaina -ni besamanos, ni aglomeraciones, ni aperitivo- pero si despacho con Pedro Sánchez -al presidente, no lo duden, sí le preguntarán sobre la situación en la Casa con la "huida" de don Juan Carlos y la postura del Gobierno respecto a la institución-, encuentro con las autoridades insulares, viajes a Menorca y las Pitiüses, posado familiar y visita a Petra para apoyar la figura de Fray Juníper Serra, tal y como adelantó este periódico. La estrategia está clara: mucha imagen, mucho paseo, mucho contacto con la calle, mucha familia.

¿Se sumará doña Sofía? Es la gran incógnita. Mi apuesta es que los veremos juntos en algún momento del verano, quizás en un intento, no de restaurar la imagen de la institución, sino como un gesto de cariño del hijo hacia la madre, que es también un gesto de cariño de la Corona hacia una reina que ha ejercido su papel de consorte con muy pocos fallos. Será un intento de no dejarlo caer todo.

¿Hablará Felipe VI sobre la decisión de su padre? ¿Habremos de esperar al discurso de Navidad? Lo que es seguro es que habrá periodistas que, a voz en grito y bajo la mirada amenazante del departamento de comunicación, pedirán en algún momento durante esta gira por Balears, alguna valoración. De lo que no estamos tan seguros es de si harán oídos sordos. Por eso de la distancia social y de que no oyen bien.

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