Se veía venir: la hecatombe morada

Yolanda Díaz.

Yolanda Díaz. / B.RAMON

M. Elena Vallés

M. Elena Vallés

Podemos se ha despertado de un sueño poblado de quimeras para vivir una auténtica pesadilla. El batacazo electoral de la formación morada era la crónica de una muerte anunciada, aunque ningún sondeo se atrevió a pasarle la guadaña. Ser comparsa del PSIB-PSOE en el Govern ya le pasó factura en las pasadas elecciones, en éstas ha seguido ahondando en su desfondamiento, pese a haber realizado un ingente trabajo en campos como la memoria histórica y la transición energética. El esfuerzo local en la gestión de estas áreas no ha podido amortiguar el golpe, que no sólo proviene de una equivocada elección en la candidatura al Parlament balear. El partido tiene serias heridas desde que salió gente como Laura Camargo de sus filas.

El gran peso de una marca nacional que se desangra (con la ley del solo sí es sí se hicieron el harakiri) y el nacimiento de Sumar con una pujante Yolanda Díaz han acabado de hacer el trabajo.