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La compleja sucesión de Antonio Brufau en Repsol, por Martí Saballs

El presidente de la petrolera anunció su decisión de retirarse en mayo de 2023. Esta decisión queda a expensas del reordenamiento del mapa energético

Antoni Brufau y Josu Jon Imaz. Agustín Catalán

El terremoto energético que vive Europa está incidiendo radicalmente en las estrategias de los principales grupos del sector y sobre el futuro de sus responsables. Entre ellos, el de una de los líderes más relevantes de los últimos 25 años dentro de la gran empresa española: Antonio Brufau (Mollerussa, Lleida, 1948). Presidente de Repsol desde octubre de 2004; Brufau anunció en la última renovación de su cargo, mayo de 2019, que iniciaba los últimos cuatro años presidiendo la petrolera española. Sin embargo, la decisión de abandonar esta posición podrá aplazarse dependiendo de la coyuntura del sector. El primer y destacado candidato a suceder a Brufau es el consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, que fue nombrado primer ejecutivo de la compañía en mayo de 2015. Desde esa fecha, Brufau adoptó una posición más institucional, pero no por ello menos relevante, dentro de Repsol.

La petrolera llega a septiembre aportando el mejor comportamiento bursátil entre las empresas del Ibex 35, que padece un ejercicio nefasto. Las acciones de la compañía se han revalorizado un 37% hasta la fecha favorecidas por el aumento del precio del petróleo y los constantes rumores sobre futuras operaciones empresariales en que pueda ser protagonista. Repsol también está ejecutando a lo largo de este año un programa de recompra de acciones con el objetivo de aumentar su beneficio por acción (BPA). El valor de la acción de Repsol ha dado grandes altibajos a lo largo de la presidencia de Brufau. De un máximo de 30,35 euros en julio de 2007 pasó a un mínimo de 5,23 euros en octubre de 2020. Hoy se mueve alrededor de los 13,7 euros. De ser una de las cinco empresas españolas más capitalizadas hace quince años, pugna para volver a situarse entre las diez primeras.

El protagonismo de Antonio Brufau en Repsol empieza el 23 de julio de 1996, fecha en que es nombrado consejero como representante de La Caixa. Brufau ocupaba la dirección general adjunta de la caja catalana, cargo que compartía con Isidro Fainé. La Caixa, que llegó a tener hasta un 15% del capital de la petrolera, se desprendió paulatinamente de todas sus acciones hasta quedarse en cero participaciones en julio de 2019.

En julio de 1997, La Caixa también decide proponer a Brufau como presidente de Gas Natural (hoy Naturgy). Sustituye en ese cargo a Pere Duran Farell, el histórico empresario que tuvo la visión de diseñar y emprender el gasoducto entre Argelia y España. Repsol eran entonces accionista de referencia de Gas Natural, donde llegó a tener el 30% del capital. Se desprendió totalmente de él en 2018. Hoy, Naturgy, heredera de Gas Natural y en que la Fundación Caixa a través de Criteria conserva el 26,7%, vale en bolsa casi 7.000 millones más que la petrolera. La preside Francisco Reynés

En 2004, también propuesto por Caixa y con el visto bueno del nuevo Gobierno Zapatero, Brufau sustityó a Alfonso Cortina, colocado por el Gobierno Aznar, en la presidencia de Repsol. Allí Brufau tuvo que acometer la desinversión de la filial argentina YPF y defenderse contra la pretensión de la constructora Sacyr, unido al grupo mexicano Pemex, de querer controlar Repsol en 2011. Justo Sacyr vendió en junio de este año el 2,9%_que le quedaba en Repsol, aunque mantiene a Manuel Manrique, su presidente, como consejero.

Será el consejo de Administración de Repsol quien, en último término, decida quién sucederá a Brufau. El grupo petrolero carece hoy de accionistas de referencia. Son las grandes gestoras de fondos internacionales quienes lideran el accionariado: BlackRock, Norges Bank, Santander y Amundi, según datos ofrecidos por la compañía. Solo un 6,2% de los accionistas son españoles. El propio Brufau tiene 618.992 acciones, valoradas en 8,3 millones de euros.

"Ahora mismo, nadie pone en duda de que Josu Jon Imaz será el sucesor", afirman sin dudar fuentes conocedoras del proceso. Imaz (Zumárraga, Guipúzcoa, 1963) fichó por Repsol tras haber sido presidente de su filial Petronor. Antes, tuvo una extensa carrera en la política de manos del PNV. En el mercado se especuló que la presidencia de Repsol podía depender de que hubiera nuevas operaciones de envergadura. Entre las quinielas estaba la posibilidad de que la decisión de Naturgy de dividir sus actividades en dos negocios separados -operación bautizada como Geminis-, fuera el preludio a acuerdos entre las grandes energéticas españolas. Como siempre, en las apuestas interviene Iberdrola, cuyos noviazgos y rupturas para unirse con Repsol son históricos.

Lo único seguro es que el rediseño del mapa energético en Europa es imparable y el neointervencionismo de la UE anticipa la necesidad de acelerar la transición del sector que obligará a nuevas combinaciones empresariales. Repsol no quiere quedarse atrás. Y Brufau puede seguir para participar en ellas.

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