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Ana Matnadze, la historia de película de la reina del ajedrez español

El presidente georgiano la llamó en plena guerra civil para animarla a ganar el Mundial sub-10, con 19 ya era Gran Maestro femenino y con 38 comanda esta semana a España en el Mundial femenino por equipos de Sitges

Ana Matnadze.

Ana Matnadze.

Ana Matnadze bromea diciendo que sería multimillonaria si le dieran un euro por cada vez que le han preguntado por 'Gambito de Dama'. Entre torneo y torneo trasnochó para ver la aclamada serie y poder responder a todos los que le preguntaban qué le parecía. La vida de esta ajedrecista es también digna de película: a los 10 años el presidente de Georgia, su país natal, la llamó para confiarle la misión de ser campeona del mundo de ajedrez en plena guerra civil. A los 12 tuvo un bautizo casi de estado, que duró tres días y en el que tuvo como madrina a una excampeona del mundo, Nona Gaprindashvili. Desde 2004 vive en Barcelona, ciudad que supo que era su lugar en el mundo nada más poner el pie en ella. "Mi sitio en el tablero. Fue amor a primera vista". Esta semana capitanea a la selección española en el Mundial de ajedrez femenino por equipos, que se disputa en Sitges hasta el sábado.

Fue una niña prodigio, campeona del mundo sub-10 y sub-14. Mientras entrenaba para el primer título intentaba abstraerse de los bombardeos y tiroteos que se escuchaban en Tiflis. Antes de la primera corona mundial recibió la llamada de Eduard Shevardnadze, que había asumido meses antes la presidencia de una Georgia en guerra civil tras el colapso de la URSS. "Me estaba comiendo un helado y con 10 años no entiendes muy bien lo que significa esa llamada. No me dio ni miedo ni me asusté ni nada. Y hubo una frase que me marcó realmente 'no os preocupéis por nada pero seguid haciendo lo que estáis haciendo, lo mejor que sabéis'". Se coronó en Bratislava y cuatro años más tarde lo haría en Cannes.

Por el camino, además del Gran Premio Presidente de Georgia, tuvo un bautizo de estado, que duró tres días, con llegada en helicóptero a la iglesia y una madrina de lujo: Nona Gaprindashvili. La excampeona del mundo, la primera mujer en lograr el título de Gran Maestro de la FIDE, la convirtió en su primera y última alumna durante siete años. "Al principio tanta atención en la calle me daba cosa, me avergonzaba. Era muy muy joven. No me gustaba que me alabaran o dijeran cosas. Con el tiempo se va gestionando pero una niña de 10-12 años no sabe gestionar estar con tanta gente importante y con tanta atención. Lo que la gente solo ha visto en peli o libros o alguien le ha contado yo lo conozco de primera mano".

La pasión que despertaba en la URSS el ajedrez cree se retrata bien en 'Gambito de dama'. "Conozco el mundo en que todo el mundo te para en la calle, juega en la calle, esperando que salgas de jugar para decirte algo...". Otras cosas ya no tanto. "Es una serie muy bien hecha, con buenos efectos. Pero los ajedrecistas vemos cosas que no son tan ciertas", dice, sin entrar en la denuncia que ha presentado Nona contra la serie. "Lo de las pastillas y adicciones obviamente habría que cogerlo con pinzas. Pero es una serie que al menos te hace reflexionar y querer conocer más sobre el ajedrez y esto está genial".

De Nona aprendió muchísimas cosas, empezando por la disciplina y terminando por la pasión por el fútbol y el Barça. "Es fan de Messi y él le mando su camiseta y ella uno de sus juegos de ajedrez". Su madrina le repetía siempre que "lo que acabas de ganar ya es pasado" y que cada derrota debía de servir de acicate para tener unas ganas incontrolables de la próxima. "Cuando te duela mucho es cuando estás creciendo".

De ella aprendió la disciplina que marca toda su preparación. "Necesito dormir mucho, unas 10 horas al día cuando estoy jugando. Aunque haya un día de descanso no altero mi rutina. Como casi exclusivamente manzanas y el ejercicio es muy importante: sea una tabla de aerobic, caminar, yoga, zumba...".

Frente al tablero asegura que es casi imposible que se distraiga a no ser que el rival haga algo como pegar el reloj muy fuerte o hacer ruidos, que al árbitro debería de no permitir. "Intento entrar en modo torneo mucho antes del torneo, como una semana antes. No cansarme mucho con otras cosas, no cansar la vista es muy importante. Y no dejar para última hora cosas que estén bajo mi control, como tener la maleta hecha con mucha antelación, evitar tonterías que te puedan distraer mucho".

Antes en la maleta llevaba apuntes de Periodismo y Germánicas, carrera que cursó, y de algún idioma que estuviera estudiando (habla siete). "La disfruté mucho, no creo que el periodismo me distrajera mucho aunque depende de cómo se mire". Pese a no haber ejercido sí que escribió durante años un blog en el que, entre otras cosas, relataba que el bajón del estrés que sentía tras algunas partidas la dejaba tan debilitada físicamente como si le acabase de pisar un camión por encima. "Hay gente que no lo entiende. No se imaginan cuánta tensión, cansancio y agotamiento puede generar incluso una partida intensa, sea larga o corta. O en un torneo largo, como Mundiales, Europeos y Olimpiadas con el estrés añadido de si te vas a casa. Es un estrés increíble no se lo pude imaginar alguien que no ha estado ahí".

Nona le enseñó a gestionar ese estrés y a cuestionarlo todo, desde a ella misma hasta los libros o ordenadores. "Los ordenadores que también son engañosos en ajedrez, no puedes fiarte al 100% de ellos. Tienes que buscar tus propias ideas. En el deporte para superarte hay que cuestionarlo todo".

Los ordenadores, entre otras cosas, han cambiado el ajedrez en las últimas décadas. "El deporte no es lo mismo que hace 20 años y el ajedrez menos. El deporte está cambiando, se hacen más torneos rápidos, más torneos cortos. Tienes que viajar más que antes, menos tiempo libre que antes. Y hay que ir ajustando todo".

En Sitges se disputa un Mundial femenino por equipos, 12 selecciones con un formato de partidas de 45 minutos, más 10 segundos extra por cada movimiento. "Es un ritmo entre rápidas y lo clásico. Me hace mucha ilusión. Es un torneo con formato nuevo, además por equipos, que son los que más me gustan. Lo que más me gusta y apasiona es jugar con la selección -cuenta una ajedrecista que ha logrado con España una plata y un bronce en Olimpiadas y una plata europea-. Hay equipos increíblemente fuertes: Rusia, Georgia, India, Armenia... Varias veces hemos estado muy cerca de competir de tú a tú con todos ellos. Cuando estamos de tú a tú con este tipo de selecciones es una oportunidad para superarnos. A ver cómo va la vuelta a los tableros". 

Campeona en Georgia, tras nacionalizarse española ha conquistado 13 campeonatos estatales (uno clásico, seis en rápidas y seis en blitz). En esta última modalidad, en la que los jugadores solo tienen tres minutos para la partida más dos segundos de incremento por jugada, fue campeona de Europa. Gran Maestra Femenina desde los 19 años, con 38 es Maestro Internacional y número 44 del ranking femenino mundial. Considera que en el ajedrez hay menos discriminación que en otros deportes o ámbitos de la vida. "El ajedrez no distingue de sexos, edades o razas, religiones. Hay menos mujeres pero estamos en proceso: cada vez juegan más niñas que ven que hay un ambiente sano. En ajedrez puedes jugar sin importar quién seas, como seas, si eres rico o pobre. Nadie te dirá con esa cara o siendo mujer no juegas. En el ajedrez justamente el machismo no está tan presente. En la calle he escuchado comentarios de mal gusto y en torneos no".

Aunque su amigo la convirtiera en protagonista de la novela 'Anna, la vampiresa', niega serlo aunque trasnoche bastante. "Hay gente que sí que trabaja más de noche. Las partidas empiezan por la tarda acabas a las tantas y no te puedes quitar la partida de la cabeza. Hay gente rara y otra que no tanto en el ajedrez, pero ¿qué es ser raro?". Ahora confía en morder metal en Sitges.

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