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La música de la premiada danza ‘La mort i la donzella’ tiene acento mallorquín

Aurora Bauzà y Pere Jou adaptan el cuarteto de cuerda de Schubert para la obra ganadora de tres Max, que el domingo estará en el Teatre Principal

Una de las escenas de ‘La mort i la donzella’, que se representa el domingo en el Principal Germán Antón

La danza La mort i la donzella, premiada por partida triple en los Max de 2021, está inspirada en el conocido cuarteto de cuerda nº 14 de Franz Schubert, aunque su música se aleja a menudo de esta composición romántica debido a la intervención de la mallorquina Aurora Bauzà y su compañero Pere Jou.

Han hecho «una revisión muy libre y contemporánea de la partitura original», en palabras de la autora, para la representación de la coreógrafa Asun Noales, que estará en el Teatre Principal de Palma el domingo. Los amantes de Schubert «sí que reconocerán la pieza en muchos momentos, pero en otros no, simplemente porque no está, ya que la danza dura más que la composición y ha habido que generar sonoridades nuevas», añade Bauzà.

Los compositores Pere Jou y Aurora Bauzà. | GUILLEM PACHECO

«Hemos rehecho la partitura combinando partes muy fieles a la pieza originaria, desde ritmos, melodías y armonías, con otras muy diferentes, sobre todo en cuanto a la instrumentación». La compositora hace referencia a que han introducido elementos innovadores, como «voces, piano y efectos en los instrumentos que los hacen más contemporáneos. Los sintetizadores, por ejemplo, generan atmósferas abstractas y permiten salir de lo clásico», dice quien ha adaptado el cuarteto de cuerda creado en el siglo XIX a las necesidades de la obra de Noales.

Bauzà y Jou ya habían trabajado con ella en proyectos anteriores y la bailarina volvió a confiar en la pareja para poner la música a una representación que ha obtenido los Premios Max 2021 a la mejor coreografía, el mejor espectáculo de danza y el mejor diseño de iluminación, y fue finalista en mejor diseño del espacio escénico. La compositora mallorquina, que obtuvo el grado superior de piano en el Conservatorio Superior de Música de Palma, destaca que la pieza La mort i la donzella «tiene una estética totalmente cuidada en todos los campos, muy visual, con una atmósfera similar a la de un cuadro barroco, y lo que hace la música es reforzar esa voluntad casi preciosista».

En cuanto al contenido, es una revisión contemporánea de la composición de Schubert sobre la situación de una joven a punto de morir. A través de la danza, se plantea el tránsito entre la vida y la muerte y la injusticia de una muerte prematura. Como señala la sinopsis del Teatre Principal, todo ello se representa «a partir de un cuerpo orgánico donde la vida quebradiza persiste en sus latidos, apenas un respiro, un tenue hálito de caricia. Arde, como nube imprevista, como ráfaga apremiante de naufragio y ceniza».

La escenografía se centra en un omnipresente muro que ofrece múltiples lecturas sobre la vida y la muerte y permite aproximarse a la danza vertical, como hacen los siete bailarines del equipo: Alexander Espinoza, Rosanna Freda, Carmela García, Eila Valls, Mauricio Pérez, Salvador Rocher y Eduardo Zúñiga. Los asistentes coreográficos son Gustavo Ramírez y Carmela García, y la obra ha sido producida por el Institut Valencià de Cultura.

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