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Diario de Mallorca

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Música

Ángel Cubero vuelve a girar con The Silos, el grupo al que castigó Lou Reed

El bajista mallorquín y el grupo norteamericano coincidirán en septiembre con motivo de una gira que pasará por Palma. En el 98, la banda de Walter Salas-Humara iba a telonear al rockero pero a última hora cambió los planes

Ángel Cubero y Walter Salas-Humara, el líder de The Silos Gabriel Rodas Oliver

The Silos han vuelto a la carretera. La banda de culto estadounidense liderada por Walter Salas-Humara está de celebraciones. Se cumplen 35 años de la publicación de su aclamado disco Cuba, un álbum que les llevó a ser elegidos ‘Mejor nuevo artista’ por la revista Rolling Stone. En septiembre aterrizan en España con un nuevo trabajo, titulado Family. Su gira les traerá a Es Gremi, con el mallorquín Ángel Cubero al bajo, 24 años después de que Lou Reed les castigara en Alcúdia.

«Es un honor tocar con este grupo legendario», confiesa Ángel Cubero, hoy en las filas de L.A., y siempre que puede, dispuesto a echar un cable allí donde le llamen. La hoja de servicios de este músico apasionado de la navegación y los cómics es impecable. Vancouvers, The Nash, Los Malditos, Pyramidiacs... Precisamente con esta última banda, ilustres del power pop australiano, andaba Cubero de gira a finales de los 90 cuando recibió una llamada que le cambiaría el semblante: «The Silos estaban de gira por Europa, con disco nuevo, y les salió la oportunidad de pasar por Mallorca para presentarlo y telonear a Lou Reed, en la plaza de toros de Alcúdia. El bajista de los Silos tenía otros compromisos y tenía que volverse a Estados Unidos. Me llamaron desde Mallorca, de Fona Artist [la promotora del concierto], me dijeron que estaban sin bajista y me pidieron si podía hacer un apaño y tocar con ellos. Sin dudarlo me bajé de la furgo, cogí un avión a Mallorca y fui al encuentro de Walter», relata Cubero.

36 horas sin descanso

36 horas. Ese fue el tiempo que le dieron para aprenderse las canciones que tocaría en el concierto de Alcúdia, en una plaza de toros tomada por los fans de Lou Reed. «Estaba un poco asustado pero con ganas. Me acuerdo la primera mañana que fui a verlo a un apartamento en Can Picafort para empezar a practicar y ver un poco el rollo, porque yo conocía a The Silos pero no me sabía ninguna canción, tampoco era seguidor del grupo. Al llegar, nos miramos los dos, y llevábamos exactamente el mismo modelo y la misma marca de botas australianas, y el mismo color. Eran idénticas. Pensé, con este tío me voy a lleva bien. Es muy difícil llevarse mal con Walter, es un gran tipo», afirma.

Casi sin dormir, Cubero cumplió su misión pero The Silos se quedaron con las ganas de tocar como teloneros de Lou Reed. «Su prueba de sonido se retrasó muchísimo por problemas que tuvo con el equipo. El equipo era de América y con la corriente se producían un montón de zumbidos. Terminaron de probar muy tarde y Lou Reed dijo: Me sabe muy mal pero yo tengo que empezar a la hora que poner el cartel, que es ahora. Con lo cual no podréis tocar antes. Después de todo el esfuerzo no pudimos hacer ese concierto», recuerda aun con lamento.

Pero no hay esfuerzo sin recompensa, y esta llegó un año después. Otra vez Walter al teléfono, en esa ocasión para preguntarle si se iba con ellos de gira. Aceptó y el resultado fue, en una palabra, «fenomenal». La historia ha vuelto a repetirse ahora, décadas después. «Estoy un poco estresado pero muy contento», reconoce Cubero, preparado para comenzar una gira que arrancará el 29 de septiembre en Es Gremi y concluirá el 9 de octubre en la Sala Siroco de Madrid tras pasar por A Coruña, Ourense, San Sebastián, Zaragoza, Valencia, Cerdenyola y Bilbao. Nueve bolos en once días

«Me fascina esa mezcla que hacen The Silos entre el rock americano clásico y una dosis de experimentación, como si a una canción de rock de toda la vida le atravesara un rayo de la Velvet», comenta el bajista palmesano en referencia a un grupo que sería considerado pionero de lo que luego se llamó el nuevo rock americano. «La fidelidad a su música siempre ha sido una constante en Walter Salas-Humara. Vive en un pequeño pueblo de Arizona, muy cerca del Gran Cañón, y ya pueden pasar modas y huracanes. El lleva 40 años defendiendo el estilo en el que cree».

Lou Reed, en octubre de 1998 a su llegada al aeropuerto de Son Sant Joan B.RAMON

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