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Directos en la retina

Lou Reed, terciopelo bajo tierra

Lou Reed vino a Mallorca dos veces, una como músico y la otra como músico, fotógrafo y documentalista. En las dos se mostró como un divo así como algo cascarrabias

Alcúdia 1998

Alcúdia 1998 b. ramon

The Velvet Underground fue, en los años sesenta del siglo pasado, una de las formaciones musicales más influyentes. Para el profesor y melómano Jordi Vidal: "Una buena parte de lo que fue la Velvet se debe a las letras de sus canciones y a las portadas de sus discos". Así también lo cree Gabi Rodas, uno de los periodistas que mejor conocen el mundo del pop: "En la influencia de The Velvet tuvieron que ver las letras así como los guiños a la música clásica que hacía John Cale".

Para Joan Trias, músico y documentalista en IB3 Ràdio, "la formación de Reed y Cale empezó a ser influyente cuando se relacionó con Andy Warhol, entonces se convirtió en un estándar de la contracultura urbana de New York".

Pues bien, un cuarto de siglo después de la desaparición del grupo, Lou dio un concierto en Alcúdia con los músicos que le habían acompañado en el Meltdown Festival de Londres. Era el 3 de octubre de 1998. Así lo anunciaba Lourdes Duran en Diario de Mallorca el mismo día del concierto: "El 'chico malo del rock', que ahora gusta de la vida hogareña, compartirá esta noche aquel entusiasmo con los dos mil asistentes a su concierto en la plaza de toros de Alcúdia. No hay más exigencias que vino tinto de calidad, a ser posible un cabernet sauvignon, y no ser molestado por los focos más allá de la foto de rigor en los primeros temas del concierto".

Lo del vino tinto de calidad debía ser una constante del guitarrista y compositor, pues años más tarde, cuando volvió a la isla en abril de 2010, también pidió lo mismo. Es Ana Espina, de Fonart, la empresa organizadora de los dos conciertos quien nos lo confirma: "Para su actuación en el Teatre Principal de Palma pidió un camerino amplio, para poder hacer ejercicio y meditación así como una botella de buen vino local, sin especificar, un puro Davidov, preferentemente, cereales, ensalada de pescado o pollo, fruta variada, de temporada, fresas y arándanos, queso local, nueces, yogurt, pan con aceite, leche de soja, coca cola light y nada de plástico en los envases. Y pidió que durante el tiempo que estuviera en el teatro hubiera un masajista a su disposición".

Para la primera de las dos visitas, que fue estrictamente musical, Reed tuvo un breve encuentro con los periodistas en el aeropuerto. Gabi Rodas, que cubrió el acto para este periódico describió así el encuentro: "Con un rostro serio y embutido en un atuendo negro absoluto, el mítico cantante estadounidense Lou Reed llegó ayer tarde a Mallorca. 'Sigo siendo el chico malo del rock', declaró el antiguo líder de la Velvet con gesto áspero". El periodista musical Fernando Merino recuerda hoy así aquella velada del 3 de octubre en Alcúdia: "La base del repertorio de Reed fue Perfect Night Live in London, y como novedad, el uso de guitarras acústicas amplificadas. La plaza de toros llena hasta la bandera y aunque la actuación se retrasó muchísimo por la suspensión de la de los teloneros The Silos por la pérdida de las conexiones entre vuelos, el comportamiento del público fue de tranquilidad. Sin duda para muchos se trataba del concierto del año. Acompañado por sus habituales: Mike Rathke (guitarras, voz), Fernando Saunders (bajo) y Tony 'Thunder' Smith (batería), la actuación de Reed fue memorable".

La segunda visita de Reed a la isla, a finales de abril de 2010, no fue solamente para una actuación sino para presentar un proyecto multidisciplinar en el que el artista quería mostrar su hacer como fotógrafo y como autor de un documental sobre el holocausto, titulado Red Shirley, centrado especialmente en una prima suya, Shirley Novick, que había vivido el horror nazi. "Para el documental, Reed pidió, casi a última hora, cambiar la sala en la que estaba previsto exhibir la película", comenta Jesús Torné, en aquel momento jefe de prensa de Es Baluard, y añade: "Una petición un tanto absurda si pensamos que las exigencias en la proyección no iban acompañadas de un rigor histórico en el propio trabajo en sí, confundiendo fechas y datos". Torné tuvo que sufrir y torear los retrasos y cambios de protocolo como la cancelación de una rueda de prensa con más de cincuenta medios acreditados.

La misma tarde de la proyección del documental, el 29 de abril, se inauguró en el mismo museo su exposición fotográfica, que también contó con sus contratiempos. Reed obligó, pocas horas antes, a cambiar el orden de las fotografías, previamente pactado con su galerista americano. "Lo que demuestra una cierta inseguridad", señala Ana Espina. Y sigue: "Para Reed, que había mostrado sus trabajos fotográficos en galerías de amigos y conocidos, era muy importante exhibirlos en un museo, para él era algo muy trascendente. Tenía los nervios de un principiante".

Y al día siguiente, concierto en el Teatre Principal. No se trató de un concierto al uso "y bien nos cuidamos de anunciar que no sería una antología de grandes éxitos", aclara Espina. Aun así muchos espectadores pensaban escuchar al Lou de la época Velvet. El periodista Tito Fuster recuerda esa velada: "Reed toco temas instrumentales, jugando con samplers y bases que distorsionaban el sonido, muy de vanguardia, aunque lo calificaría de memorable".

"Reed divide al Principal" tituló Gabi Rodas la noticia al día siguiente y escribió: "Medio centenar de espectadores abandonó el teatro al no poder soportar el experimento rechinante; el resto despidió con aplausos al neoyorquino, que solo al final se dirigió al público con un escueto 'Gracias'".

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