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Diario de Mallorca

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El espíritu de Maria Callas se proyecta en el Atlàntida

La creación audiovisual de la artista Marina Abramovic, protagonizada por ella y Willem Dafoe, llena la Misericòrdia de ópera y siete finales trágicos en el estreno del prestigioso festival de cine

Marina Abramovic presenta su película ante más de 500 espectadores. manu mielniezuk MANU MIELNIEZUK

El impacto que experimentó Marina Abramovic al escuchar por primera vez a la cantante de ópera Maria Callas lo imaginaron ayer los asistentes a la proyección de la creación audiovisual de la artista performer presentada en el estreno del Atlàntida Mallorca Film Fest. La Premio Princesa de Asturias de las Artes en 2021 lloró de emoción con 14 años en casa de su abuela al oír en la radio a la diva de la lírica y el público que anoche acudió a la Misericòrdia no quedó en absoluto indiferente con 7 deaths of Maria Callas, que protagonizan Marina Abramovic y Willem Dafoe.

La artista reconocida a nivel mundial e invitada de honor de la 12 edición del prestigioso festival de cine da una vuelta de tuerca a la ópera y reinterpreta los finales de siete representaciones en las que fallecen los personajes que encarna Callas. «La mayoría de las obras tienen muertes trágicas. Lo vemos en La Traviata, Tosca, Otello... En casi todas mueren por amor. Lo mismo le ocurre a Maria Callas en su vida real, muere por el amor que siente hacia Onassis, y yo quería relacionar todo eso con mi experiencia, ya que a mí también me pasó. Casi muero por amor, pero tuve la suerte de que mi obra me salvó», como explicó la artista en Mallorca. Todos esos sentimientos y finales trágicos son representados en la proyección, donde Callas «muere emocionalmente una y otra vez a manos de Aristoteles Onassis».

Antes de la proyección, Tarta Relena combinó folk y gregoriano en el patio de la Misericòrdia. MANU MIELNIEZUK

En esta combinación de ópera, videocreación y performance, el personaje que interpreta Dafoe «atormenta repetidamente» a la protagonista, que fallece como en algunas de las arias más icónicas de la soprano griega, «por asfixia, por un arma, por la locura, por un ataque al corazón», enumeró la artista. Y destacó que su papel ha sido una experiencia diferente. «No es una performance en el sentido tradicional», sino a través de la película, donde las tomas se podían volver a grabar. Para llevar a cabo el salto que representa la muerte repetida, «me dejé caer desde 12 metros de altura, pero no soy actriz y no salió a la primera, por lo que tuve que dejarme caer 70 veces, hasta que conseguimos la imagen que realmente quería», como ejemplificó sobre el final del tormento por desamor.

Los más de 500 espectadores que abarrotaron ayer el patio de la Misericòrdia se adentraron en las nubes que pintaba la pequeña Marina Abramovich, quien de mayor se ha convertido en «una llama que baila encima de una vela solitaria», como dice su voz en off al inicio del metraje. En una hora y media, disfrutaron de una ópera de siete óperas más corta que las clásicas, «porque morir es relativamente rápido», bromeó en el Atlàntida Mallorca Film Fest la performer que ha jugado con la muerte como forma de vida.

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