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El Amplificador | Joan Trias: Altavoz de la música balear

Desde hace 16 años trabaja en IB3 Ràdio, como coordinador musical, cargo al que llegó tras militar en dos bandas, Homo Erectus y Amb una Mica de Sort. Recientemente ha vuelto a los escenarios, con Random Risk

El Amplificador | Joan Trias: Un altavoz de la música balear Bernardo Arzayus

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El Amplificador | Joan Trias: Un altavoz de la música balear Gabi Rodas

Joan Trias (Esporles, 1979) sabe música y sabe de música. Con Homo Erectus y Amb una Mica de Sort, dos grupos ya extintos, aprendió el oficio, y con IB3 Ràdio, donde entró hace ya 16 años y trabaja como coordinador musical, ha logrado un buen altavoz de la creación musical que nace en Balears. Hace un par de semanas bautizó a su nueva banda, Random Risk, un cuarteto devoto de las versiones de grandes del rock anglosajón que también compone temas propios en catalán.

Random Risk es su forma de ver el rock’n’roll en la época actual, «una suerte de azar», apunta el cantante, compositor y guitarrista. En esta aventura le acompañan Toni Escanellas, Marc Moyà y Jaume Arrom, y lo suyo son las adaptaciones de ilustres como Muse, Kings of Leon, Demolition 23, Radiohead, Tom Petty, Eagles, Lenny Kravitz, Neil Young, Foo Figthers o U2. «Nos tira mucho el mundo anglosajón pero le hemos hecho un hueco a Héroes del Silencio, ya sabes, ese grupo al que odias o quieres sin término medio», comenta. Los Random Risk nacieron un día de otoño de 2019 aunque hasta pasado el confinamiento no hicieron «mucho más que tomar cervezas». Ensayan en una nave del Polígono Can Valero y, al margen de las versiones, ya cuentan con media docena de composiciones propias que esperan «ir puliendo, dando forma y acabar mostrando algún día».

Buena parte de su vida siempre ha girado en torno a la música, desde que se aferró a la bandurria siendo un niño y se lanzó al ball de bot. «Desde pequeño hasta ahora la música ha estado ahí, tanto en la parte vital como en la laboral, y ha sido muy definitoria para ser la persona que soy ahora», confiesa. Gracias a ella venció la timidez y ahí sigue, buscando notas, melodías, letras que le despierten emociones, le hagan pensar, le diviertan o le ayuden a contar su propia vida con palabras de otros. En su familia se pueden encontrar antecedentes ligados a esta profesión, como su abuelo, que tocó el clarinete en la banda de Esporles, y también su bisabuelo. «En casa aun está su vieja guitarra», señala.

Homo Erectus y Amb una Mica de Sort fueron los dos grupos que le formaron como músico. Con ellos aprendió «cómo era la música detrás de bambalinas, qué era la producción musical, la grabación en estudio (de hecho terminaría estudiando sonido), hacer carretera, ver salir el sol en sitios lejanos de tu casa y que alguien cantara alguna de las canciones que había hecho. Todo eso es una sensación muy bonita», afirma.

Joan Trias, a la derecha, junto a sus compañeros de Random Risk: Toni Escanellas, Marc Moyà y Jaume Arrom. | BERNARDO ARZAYUS

IB3 Ràdio le ha permitido conocer con detalle el mapa musical de la isla. Su trabajo en el ente público consiste, según explica, en «alimentar su fondo musical, diseñar sonoramente los diferentes espacios de la parrilla, producir algunos especiales, hacer algún que otro programa, coordinar ib3musica.com, escuchar miles de canciones y sobre todo, intentar hacer de IB3 un buen altavoz de la creación musical que nace en Baleares».

Su experiencia le permite aclarar algunos misterios musicales, como por ejemplo por qué existen tantos y buenos músicos en esta isla. «Tal vez el hecho de estar en una isla nos dé un carácter diferente y nos haya permitido beber desde hace mucho tiempo de referentes musicales procedentes de medio mundo de una forma mucho más directa que en otras zonas. También creo que es más fácil crear vínculos entre músicos al estar físicamente cerca los unos de los otros, con lo que compartir canciones, bolos, jams, etcétera, nos da algo más de conexión. Eso hace que exista un talento enorme en la isla (en todos los géneros); la verdad es que de cada vez el panorama es mejor en ese sentido», asegura.

Otra cosa distinta es que los músicos caigan en el olvido, no solo institucional. En su opinión, «se les podría cuidar mucho más; tengo la sensación que los mallorquines en general aún no sabemos creernos que somos buenos de verdad en lo que hacemos. Pero para que eso suceda también debería haber un lleno de gente en los conciertos de los músicos de aquí, circuitos claros de música, más locales en condiciones y eso no siempre es así».

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