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Solimán López Artista

«He creado un aceite que contiene en su ADN una criptomoneda»

El artista, recién afincado en Mallorca, fue el primero en vender una obra NFT en ARCO

Solimán López, esta semana, en el Casal Solleric.

Solimán López, esta semana, en el Casal Solleric. Manu Mielniezuk

Solimán López (Burgos, 1981) es un media artist afincado en Mallorca que utiliza su arte para reflexionar sobre la relación entre lo analógico y lo digital. Defiende que un artista contemporáneo debe hablar de la tecnología porque es «la gran revolución de nuestro tiempo». Presenta Olea en el Instituto Espronceda, en el marco del Festival Ars Electrónica Garden de Barcelona.

Presenta Olea, su nuevo proyecto.

Es un nuevo concepto de criptomoneda que ya está programado. La estamos sintetizando en ADN y la estamos introduciendo en aceite de oliva. La idea es tener un aceite que incluya en su interior una criptomoneda para abrir el debate sobre las economías descentralizadas, el desplazamiento de los intereses sobre el concepto de abundancia y la relación de la naturaleza con otros entornos digitales. Queremos incorporar el factor artístico a un sector con mucha especulación. Estará disponible para consumo, pero yo lo propongo como un aceite que se use como materia prima.

¿Por qué ha venido a Palma?

Han sido casualidades de la vida, porque yo vivía en París y allí la covid ha sido un tema fuerte para lo que significa la ciudad a nivel social. Allí la gente hace mucha vida en la calle y ahora ha cambiado todo. Decidí dejar la ciudad y he venido a vivir una temporada a la isla. Tengo la suerte de que mi trabajo me permite estar en cualquier sitio. Mallorca me gusta mucho porque estás en España pero tienes muy buenas conexiones con el resto de Europa. Además, estoy en un proceso introspectivo y escribiendo un ensayo, y aquí el clima y la naturaleza son muy inspiradores.

Fue el primero en vender un NFT en una feria de arte contemporáneo en España. ¿Cómo los definiría?

Son tokens no fungibles. Cuando hablamos de algo no fungible significa que, con el paso del tiempo, no varía. El objeto sigue siendo igual. De esta forma, podemos tratar un archivo digital como un objeto único dentro de la cadena de valor de internet. Es un objeto único dentro de internet que se puede intercambiar, pero el interior de ese archivo no es modificable. A raíz de eso se genera el mercado alrededor del objeto.

En los últimos meses han sido objeto de debate en el mundo del arte. ¿Cree que pueden cambiar el sector?

Al principio siempre hay un proceso de expectación muy grande. Esto también ha pasado con el sector inmobiliario en Mallorca. No todo el terreno es bueno, pero los NFT son una tecnología que ayuda a entender el valor de los archivos digitales y cómo hacer economía de lo intangible. Estoy seguro de que no van a cambiar el mundo del arte contemporáneo. La producción es la misma. Se trata de una nueva herramienta desde la cual abordar la producción artística digital. Depende de los artistas, no de las plataformas.

¿Puede empoderar a los artistas?

Es una herramienta compleja porque el concepto de galería o de curator son figuras que han venido a mediar. Al final los artistas que trabajan con innovación u obras conceptuales necesitan tener una traducción al mundo del público que no conoce realmente las herramientas. Los NFT han empoderado en la relación directa con el coleccionista, pero no han ayudado a que haya una mediación. Las plataformas no están mediando entre el coleccionista y el artista, y esa es una carencia importante de este sector. A quienes sí empodera es a aquellos artistas que no necesitan mediación porque su trabajo es eminentemente visual.

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