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Con ciencia | Microscopio

No deja de ser curioso que quien es considerado el padre de la microbiología no sea ni un biólogo ni un médico, sino un comerciante, holandés por más señas: Anton van Leeuwenhoek. Ese hecho viene recogido en todas las enciclopedias —Wikipedia incluida—; Van Leeuwenhoek fue quien construyó el primer microscopio digno de tal nombre. Y lo hizo con un propósito bien definido: el de examinar al detalle las fibras de las telas que compraba y vendía para poder apreciar mejor su calidad. Las lentes que fabricó a tal respecto llegaron a alcanzar más de 200 aumentos, un rango inimaginable cuando, en 1653, vio el primer instrumento que servía de lente (con tres aumentos, por cierto) y comenzó a idear procedimientos para mejorarlo.

Pero el microscopio cambió la vida de Van Leeuwenhoek en más de un sentido. Desligado según parece del comercio de telas, dirigió su curiosidad hacia otros menesteres y, así, fue la primera persona capaz de observar dos décadas más tarde los organismos diminutos que se movían dentro de una gota de agua. En sus cartas enviadas a miembros de la Royal Society de Londres describía esos cuerpos microscópicos sin dudar en calificarlos como seres vivos —«animálculos», los llamaba—, una cuestión que pone de manifiesto cuestiones no sólo científicas sino también filosóficas como cuál es el comportamiento que nos hace atribuir a algo que se mueve el carácter de organismo.

Uno de los detalles de más interés para la historia de la ciencia es el de la técnica que empleaba Van Leeuwenhoek para construir unos microscopios tan perfectos. Lástima que nos ocultase a sabiendas esa información, asegurando que se la reservaba para sí mismo. Pero tres siglos y medio más tarde aparecen claves acerca de sus procedimientos.

Un artículo de Tiemen Cocquy, promotor de numerosas exposiciones en el Rijksmuseum Boerhaave de Leiden (Países Bajos), y sus colaboradores publicado en la revista Science Advances explica cómo, mediante la técnica de tomografía de neutrones, los autores han podido analizar qué tipos de lente utilizó van Leeuwenhoek incluyendo innovaciones importantes. Pero la cuestión más curiosa puesta de manifiesto por los autores del trabajo es que Van Leeuwenhoek hizo suyo un sistema de fabricación de lentes que había sido popularizado en 1678 por Robert Hooke, su gran rival.

El uso de esa técnica fue tan refinado que Hooke, por mucho que lo intentó, nunca logró encontrar cuál era el secreto de las lentes de Van Leeuwenhoek, como sostienen Cocquy y colaboradores. Y añaden un detalle que dice más de la naturaleza humana que de la ciencia: que el empeño en ocultar el procedimiento de sus lentes se debió al propósito de Van Leeuwenhoek de dejar a Hooke en la ignorancia.

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