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Música

María Dueñas: "El violín es un buen amante pero a veces protesta"

La violinista granadina, de 18 años, toca este jueves con la Sinfònica de Balears, en el Trui Teatre

María Dueñas, violinista

María Dueñas, violinista

Violinista. Gracias a su expresividad y virtuosismo no deja de recibir premios y elogios. En los escenarios desde los seis años, la que fue niña prodigio, hoy aplaudida en todo el mundo, actúa este jueves en Palma

Tiene solo 18 años y su nombre empieza a ser conocido en los grandes templos mundiales de la música. ¿Cómo ha llegado tan alto siendo aun tan joven?

Hay que sentir pasión por lo que uno hace. Ese era mi sueño, y por él me he esforzado y me esfuerzo muchísimo. Aquí no hay secreto, solo trabajo, constancia y mucha disciplina. Cuando hace buen tiempo en lugar de salir a tomar el sol me quedo en casa estudiando, practicando con mi violín. La entrega siempre da resultado. 

¿A qué edad se entregó al violín?

Empecé con unos 6 años. En mi familia no hay músicos pero siempre ha habido una pasión por la música. Cuando escuché el violín por primera vez, me enamoré de él.

¿Es violín es un buen amante?

Es bastante fiel pero a veces también protesta. En ocasiones se queja de que lo toco demasiado, que no le cambio las cuerdas o que está lloviendo. Suele estar pendiente del tiempo.

¿Con qué violín actuará en Palma: con el Guarneri del Gesu 'Muntz' 1736 que le cedió la Nippon Music Foundation o con el Nicoló Gagliano de la Deutsche Stiftung Musikleben?

Los dos son dos violines increíbles, dos joyas históricas que me permiten expresar todo lo que siento. En Palma usaré el Guarneri, un violín que me fascina por la profundidad que tiene y que me va muy bien para el Concierto de Chaikovski, que exige una variedad de colores que este instrumento me da. Es una obra espectacular, una obra maestra que siempre me pone los pelos de punta, con partes muy diferentes, que me gusta mucho, porque yo también soy una romántica y me identifico con esa música.

¿Creía que ya no existían los románticos?

Lo soy, lo soy, y a la antigua. No tengo Spotify. Los discos los compro de vinilo.

¿Cuál ha sido su última adquisición?

Tres vinilos, de Whitney Houston, de Elvis Presley y de Elton John.

Su biografía está cargada de premios, el último, en Estados Unidos, con el concurso neoyorquino Getting to Carnegie Hall 2021. 

Es un reconocimiento muy grande a todo el trabajo y el esfuerzo que hay detrás de cada concierto, algo que no se ve a la hora de interpretar. Es una motivación para seguir esforzándome y trabajando, para seguir con lo que me gusta. 

¿Qué ha preparado para 2021, un año de transición?

Tengo un montón de proyectos interesantes, entre ellos mi debut en Pittsburgh (Pensilvania) y Los Angeles. Empecé este 2021 con un concierto en Madrid, con la Orquesta Nacional de España, sustituyendo a Nicola Benedetti, que no pudo volar a España. Mi agenda de conciertos va recuperando la vieja normalidad. No me puedo quejar porque tengo muchos compromisos, aunque la mayoría son por streaming.

¿Cómo se enfrenta a la frialdad del streaming?

Los conciertos en streaming te hacen sentir muy extraño pero hay que estar agradecido que aunque sea así aun podamos seguir ofreciendo música. Se echa en falta la calidez del público, la conexión con los espectadores. El primer concierto en streaming que di viví sensaciones muy raras, porque se escuchaban los pasos de los músicos al entrar en el escenario. Daba la impresión que estábamos en un funeral.

Dueñas, con el instrumento que maneja con maestría

Dueñas, con el instrumento que maneja con maestría

Será su estreno en Pittsburgh y Los Angeles, pero no en Estados Unidos, un público que ya conoce.

Sí, en Estados Unidos me estrené con un concierto en San Francisco. El público americano es muy cálido. Me sorprendió mucho porque fue tocar la última nota y todo el mundo ya estaba gritando y puesto en pie. Nunca había tenido una reacción tan calurosa.  

Dicen de usted que cautiva la atención del público desde la primera nota. 

Es que un concierto es como una buena novela, te tiene que atrapar y cautivar desde el inicio, desde la primera nota. Si eso no sucede, algo no funciona.

Usted se marchó muy joven, con 11 años, a estudiar fuera, a Alemania. 

Me fui a Alemania porque buscaba conocer otra cultura, entrar en contacto con otros músicos extranjeros, aprender un nuevo idioma... Ahora mismo estoy en Austria, donde estudio con Boris Kuschnir, en la Universidad de Música y Arte de Viena y en la Universidad de Arte de Graz, gracias a una Beca de AIE para instrumentistas en el extranjero.

Dicen que Kuschnir es uno de los mejores pedagogos del mundo.

Kuschnir ha sido mi ídolo desde pequeña. Todavía no me puedo creer que esté con él. No solo es un gran pedagogo y un gran músico, también es un persona maravillosa. Entiende perfectamente a cada uno de sus alumnos y sabe apreciar sus diferencias. 

¿Conoce a Francisco Fullana, violinista, como usted?

Claro, pero no he coincidido aun con él. Conozco su trayectoria y me encantaría escucharle en un concierto algún día, porque las grabaciones a veces engañan.

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