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Los holandeses desmontan los 800 tubos del órgano de la Seu

El estudio previo permitirá realizar una restauración con las máximas garantías para que el instrumento musical mejore el sonido de la liturgia

Así es el desmontaje de los 800 tubos del órgano de la Seu G. Bosch

Una docena de cajas de madera alargadas, abiertas y con plástico de burbujas en su interior yacían ayer en el suelo frente a la capilla de la Piedad, en una de las naves laterales de la Catedral. Había muchas más apiladas junto a los bancos de los feligreses, todas ellas marcadas con un número y el nombre Orgelmakerij Reil, su próximo destino. El interior iba llenándose cuidadosamente con pequeños tubos metálicos, que eran separados por familias, es decir, se colocaban agrupados los flautados, trompetas, cornetas, nazardos, la llamada trompetería horizontal o de batalla y las demás piezas, los alrededor de 800 tubos que componen el órgano mayor de la Seu. La mayoría proceden del siglo XVIII, aunque también los hay del XVII y XIX, integrados en un imponente instrumento musical situado sobre la citada capilla y cuya fachada fue creada en el año 1484.

Los cuatro holandeses que desde ayer desmontan el valioso elemento patrimonial, Hans Reil, el organero responsable, y sus tres ayudantes, Henk, Han y Reemmt, comenzaron el lunes realizando el inventariado de cada tubo, tal como explica el organista de la Seu, Bartomeu Mut. Trabajarán en el templo palmesano hasta el próximo miércoles guardándolos en sus correspondientes cajas para después transportarlas en un tráiler de 11 metros de longitud por barco hasta Barcelona y por carretera hasta la localidad de Heerde, en la que se encuentra el reconocido taller de fabricación y restauración de órganos antiguos regentado por Reil.

Los tubos flautados, trompetas, cornetas, nazardos, etc. serán inspeccionados y medidos uno a uno

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Ganó el concurso convocado por el Cabildo de la Catedral y la finalidad de la delicada labor de retirar, guardar y transportar cada tubo, la mayoría metálicos pero también de madera, es «realizar un estudio previo para una futura restauración del órgano con las máximas garantías y el resultado más idóneo», según destaca Mut mientras Hans Reil controla el proceso desde el interior del gran instrumento de viento. La mejora supondrá «que el órgano suene del modo más apropiado dentro del contexto litúrgico, debido a que es de una importancia cabdal y ahora tiene carencias musicales por sus patologías», en palabras del experto de la Seu.

El diagnóstico que llevarán a cabo durante los próximos meses en los Países Bajos «servirá para afinar al máximo los problemas desde la vertiente instrumental», añade. En el propio templo se han analizado posibles problemas de estabilidad del órgano a causa del lugar donde se ubica, un trabajo encomendado el año pasado a la arqueóloga Francisca Torres bajo la supervisión del arquitecto Salvador Juan y que concluyó que la estructura se halla «en buenas condiciones». Se realizaron catas en la bóveda donde se apoya el enorme instrumento musical que permitieron conocer la capacidad de resistencia de los materiales sobre los que está asentado. Mut compara toda la intervención con «la fase previa a la rehabilitación de una casa vieja, donde se mira si tiene goteras, grietas...»

Posibles golpes o cortes

Las denominadas patologías de los 800 tubos pueden ser golpes o cortes en el material, cambios por el tiempo y otras muchas, por lo que en el taller de Reil deberán «parametrizar las 800 piezas una por una con el fin de determinar estos defectos mirando la altura, diámetro, anchura de la boca, aleaciones, golpes, etc.», antes de iniciar el estudio de cómo tendría que ser la restauración.

La mayoría de los elementos musicales son del siglo XVIII y están integrados en un órgano originario del XV

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Es la primera vez que se hace un análisis tan exhaustivo de los tubos y su exportación temporal «cuenta con la autorización del ministerio de Cultura debido a que son trasladados a otro país». La comisión de Patrimonio del Consell de Mallorca también ha dado el visto bueno para que en Holanda lleven a cabo el trabajo preliminar, mientras que el actual desmontaje es supervisado por el área de Patrimonio de la Catedral, como enumeró el organista. El Orgelmakerij Reil fue elegido tras la convocatoria de un concurso internacional con los organeros (fabricantes y restauradores del instrumento) más prestigiosos de Europa. Una comisión de expertos formada por Mut; el canónigo de la Seu y organista Miquel Pons; los organeros Patrick Collon y Wilfried Praet y el organista Lorenzo Ghielmi seleccionaron e invitaron a diez empresas para que hiciesen un informe y, de los tres finalistas, ganó la holandesa.

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Los holandeses desmontan los 800 tubos del órgano de la Seu Guillem Bosch

Además de desmontar tubo a tubo el órgano mayor, «dentro de unos días realizarán una serie de pruebas con unas piezas nuevas construidas expresamente para medir con aparatos electrónicos cómo es proyectado el sonido del órgano en la Catedral», explica el especialista mallorquín. Todos estos trabajos permitirán redactar el proyecto de restauración y, en un futuro aún indeterminado, ejecutarlo. Los elementos que ahora se han retirado volverán en unos meses a Mallorca. Mientras tanto, el organista interpretará los temas litúrgicos en el órgano del coro de la Seu. El domingo tocó por última vez el que está siendo objeto de intervención, fabricado por Jaume Febrer y que a lo largo de los siglos ha sufrido muchas modificaciones, aunque todavía conserva la fachada y elementos interiores góticos. Después de la ardua labor de Hans, Henk, Han y Reemmt, habrá que pensar en la restauración para que el órgano suene a música celestial.

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