Tribuna

La noche de San Juan sin residuos

22.06.2017 | 02:13
La noche de San Juan sin residuos

Las fechas de los solsticios coinciden con el paso astronómico de la primavera al verano y del otoño al invierno. En las dos posiciones de solsticio, la declinación del sol se mantiene durante varios días casi sin moverse, de ahí el nombre de "solsticio", que significa en latín "sol quieto". En Europa, desde tiempos prerromanos, se han celebrado encendiendo hogueras. En el solsticio de diciembre (invierno en el hemisferio norte), se celebraba el regreso del sol, en especial en las culturas romana y celta. En el solsticio de junio (verano en el hemisferio norte), las famosas hogueras de San Juan se encienden en muchos países del mundo. Su origen es muy anterior al cristianismo, aunque actualmente se celebren con ese nombre.


La hoguera de San Juan se enmarca dentro de las celebraciones que tienen como centro el solsticio estival y constituyen el comienzo de un tiempo fundamental para la subsistencia de las sociedades antiguas y modernas, puesto que es el momento de la recolección. El fuego es un elemento purificador, liberador y regenerador. Desde antiguo se apelaba a él para librase de numerosos males, desde la brujería pasando por los malos espíritus hasta las plagas sobre las cosechas. Cuando aparecían epidemias que atacaban a los animales domésticos, se encendían un tipo de fuegos que se denominan de auxilio. Saltar sobre las hogueras, pisar las cenizas aún candentes, danzar a su alrededor o llevar el fuego por los campos de cultivo del pueblo para purificar la cosecha, son prácticas que aún hoy se conservan en ciertas zonas europeas. El sol de San Juan quita el reuma y alivia el mal. La purificación es, por tanto, el valor protagonista de esta mágica noche.

Sin embargo, la desacralización de la naturaleza propia de la sociedad contemporánea, ha sustituido los valores tradicionales por formas estereotipadas de diversión. Por ejemplo, el consumo desmedido de alcohol y comida se ha infiltrado en prácticamente todas las fiestas. Los sanfermines de Pamplona, los cavalls de Menorca, las navidades y los fines de año en casi todo el mundo son ocasión para borracheras y juergas que nada tienen que ver con la tradición. La noche de San Juan no es una excepción. Además, es triste contemplar cómo quedan las playas la mañana del 24 de junio. Vasos y platos de plástico, restos de bengalas y de velas, bolsas, latas, bandejas de poliestireno, colillas, etc., son las huellas de una fiesta que ha pasado a contaminar en lugar de purificar, perdiendo así su sentido original.

Para recuperar este sentido y concienciar del grave problema de los residuos plásticos, el año pasado pusimos en marcha "Sant Joan residu zero" , acontecimiento que volveremos a celebrar este año en la playa del Portixol de Palma. Se trata de no utilizar ningún utensilio de plástico no reutilizable, de modo que cuando termina la noche, la playa amanezca sin ningún residuo, tal y como la encontramos la víspera. Múltiples actividades acompañarán la tarde y noche del 23 de junio, todas ellas con un mismo objetivo: mostrar que podemos vivir sin plásticos no reutilizables. La filosofía del movimiento zero waste es que el mejor residuo es el que no se produce, dado que el reciclaje nos está llevando a consumir y usar cada vez más plásticos contaminantes.

Celebremos la mágica noche de San Juan como hacían nuestros abuelos no hace mucho: con la alegría y el entusiasmo de renacer purificados gracias al fuego y el agua. Cada vez que saltemos el fuego –aunque sea una simple vela, dado que está prohibido encender hogueras– fijemos nuestra conciencia en liberarnos de viejos rencores, envidias insanas, pensamientos negativos y de hacer espacio en nuestro interior a la admiración, a la amistad sincera, al amor generoso, al valor que rompe murallas, a aquellas cualidades y valores humanos que necesitemos para ser mejores.


Si nos excedemos comiendo y bebiendo, no podremos concentrarnos en lo que realmente importa. Nuestro cuerpo estará tan lleno, y los sentidos tan opacos que no podremos acompañar al sol en su propia renovación. Realmente, no hacen falta tantas cosas para celebrar San Juan: un poco de pan con algo, un poco de vino y una esterilla son suficientes. Lo que verdaderamente es necesario es que estemos todos nosotros con el corazón abierto a la celebración de ese nuevo sol que, cobijándolo en nuestra alma, nos hará mejores.

* Director de Es Racó de ses Idees

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