Tribuna

No todas las clases sociales pierden con la crisis

18.03.2014 | 06:30
No todas las clases sociales pierden con la crisis
No todas las clases sociales pierden con la crisis

Reino de España: 5.896.300 parados según la EPA del último trimestre de 2013, es decir, un 26 por ciento de tasa de paro. Una tasa que se más que duplica entre las personas jóvenes menores de 25 años: 55,6 por ciento. Casi tres millones de personas están oficialmente en el paro desde hace más de un año, mientras que 1´8 millones de hogares tiene a todos sus componentes en el paro. Pocas cifras pueden describir más breve y tajantemente una realidad social.

La crisis y las políticas económicas puestas en acción por el gobierno del Reino de España para combatirla (sic) han comportado, entre otras muchas consecuencias, un incremento impresionante de las desigualdades sociales. Más concretamente, desde 2008 a 2012, el índice de Gini ha pasado de 0,319 a 0,35, lo que representa un aumento de casi el 12 por ciento. Este índice, como es conocido, va de 0 (distribución de la renta perfectamente equitativa) a 1 (uno se lo lleva todo y los demás nada), por lo que cuanto más se acerca a 0 menos desigualmente está repartida la renta y cuanto más cerca de 1, mayor desigualdad. Un incremento de este índice del 12 por ciento en solamente 4 años, es mucho. Para hacernos una rápida idea comparativa, ningún otro Estado de la UE ha experimentado en el mismo período un aumento tan grande de este indicador. Algunas comparaciones: Grecia lo ha aumentado un 3,3 por ciento, Francia un 2,3. Y otros Estados aún lo han disminuido: ¡Portugal! en un 3,6 por ciento, Alemania en un 5,9. La media de la zona euro de los 18 ha sido de un aumento pequeño del 0,8 por ciento.
Si las grandes desigualdades económicas son un impedimento a la libertad de la gran mayoría, como cualquier persona que se considere partidaria de la libertad republicana defiende, una conclusión se impone: la crisis económica y las medidas de política económica que se han puesto en acción para supuestamente hacerle frente han aumentado las desigualdades. La gran mayoría no estrictamente rica ha visto aún más amenazada su libertad de lo que podía ya tenerla menguada a principios de la mencionada crisis.

Otros pocos datos para acabar de corroborar el aumento de las desigualdades. De 2008 a 2011, último año de datos publicados por el Banco de España, las cifras sobre la renta mediana disponible de los hogares del Reino son muy significativas. En el 2011 la renta mediana disminuyó respecto al 2008 en un 8,5 por ciento. Pero, como se corresponde con el aumento del índice de Gini antes comentado, esta disminución mediana no ha sido igual para los distintos grupos de renta: todos han perdido excepto el grupo más rico, el 10 por ciento de la población situado arriba con la mayor renta. Este grupo incluso ha mejorado su renta media en este período de crisis. Todos los demás grupos han perdido en mayor o menor proporción.

Otra realidad. La economía sumergida es muy grande. Según distintas fuentes que no discrepan significativamente en los porcentajes, la economía sumergida en el año 2011 representaba alrededor de un 26 por ciento del PIB en el Reino de España. Tan sólo Grecia, con más del 30 por ciento supera esta gran proporción. El porcentaje de fraude fiscal que esta economía sumergida representa es del orden del 22,5 por ciento del conjunto de la recaudación fiscal (año 2010) más de 70.000 millones. Y quien más fraude fiscal practica son los ricos. Un pequeño pero muy significativo ejemplo. En un estudio (http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/RBnoinerte.pdf) sobre la financiación de una renta básica para Cataluña realizado a partir de más de 200.000 declaraciones de IRPF del año 2010, resultó que la afirmación anterior afloraba de forma insultante. Partamos de tres perfiles de ingresos, pertenecientes a funcionarios docentes, como son el caso de maestros de primaria, profesores de instituto y catedráticos de universidad, con una antigüedad en los tres casos de 12 años, cuyas retribuciones son públicas. En el mencionado estudio nos encontramos con que el primer perfil citado tuvo en 2010 una retribución bruta anual de 32.500 euros lo que lo sitúa en la octava decila de población ordenada por los rendimientos del IRPF de Cataluña (entre el 20 por ciento más rico de la población que tributa en el IRPF, y claramente por encima de la media de esta octava decila). El segundo caso, los profesores de instituto, con unos ingresos en 2010 de 37.000 euros anuales brutos se sitúa ya dentro del 10% más rico, aunque en la franja inferior de la novena decila, puesto que su retribución está por debajo de la media de esta novena decila. Por último, un catedrático de universidad con una retribución anual bruta en 2010 de 54.000 euros formaría parte del 5 por ciento más rico y claramente por encima del punto medio del 95 percentil. ¿Se imaginan la magnitud de la distorsión de la realidad que estos datos representan? Se trata solamente de un ejemplo del tremendo fraude fiscal que realizan los ricos, pero es muy revelador.

La libertad de muchos está amenazada por la riqueza de unos pocos. Y la crisis ha acentuado esta tendencia.


* Profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, presidente de la Red Renta Básica (www.redrentabasica.org) y miembro del comité de redacción de la revista política internacional Sin Permiso (www.sinpermiso.info)

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