Los hechos, aunque tienen sentencia ahora, tuvieron lugar en verano de hace cuatro años, cuando la víctima, de 17 años de edad en aquel momento, se encontraba celebrando con su amigos un cumpleaños en un bar ubicado en el barrio del Infante, en Murcia

La víctima había trabajado anteriormente como camarera en el establecimiento, por lo que el dueño la conocía. Tal y como se lee en el relato de hechos probados, sobre las dos de la mañana, cuando ella ya estaba con sus amigos fuera, en un banco de la calle, el hombre empezó a mandarle mensajes, en los que la animaba a que volviese al bar con él. 

Ella así lo hizo, y fue cuando el hostelero le dio bebidas alcohólicas. Tal y como recoge la sentencia, el sujeto actuó "aprovechándose del importante estado de embriaguez en el que había quedado sumida, que le impedía tomar cualquier decisión en el ámbito sexual". La violó.

Al hospital con la Policía

En el exterior del bar seguían dos de sus amigos, que la auxiliaron y llevaron en coche a una casa, hasta que llegó a su madre a hacerse cargo de ella. Esa misma mañana, la mujer, acompañada de agentes de la Policía Nacional, fue llevada al Virgen de la Arrixaca de Murcia, donde fue sometida a un reconocimiento médico y también se avisó al forense, para un estudio en profundidad que determinase si había sido víctima de una agresión sexual

En su declaración en el juicio, la víctima relató que el hombre que la violó, además de haber sido su jefe, era amigo de sus padres. Asimismo, explicó que aquella noche, cuando volvió a entrar y él bajó la persiana, bebió una copa que él le dio y no recuerda más nada. Sabe que, cuando accedió al bar, llevaba bragas, pero que al salir no las portaba, le dijeron sus amigos.

Él dice que se durmió

El individuo, por su parte, aseguró en su defensa que la chica se quedó dormida en el retrete, mientras orinaba, que él intentó despertarla y que se limitó a vestirla. También manifestó que la joven se le iba cayendo mientras trataba de ayudarla, que salió con ella a la calle, que ahí encontró a "tres o cuatro chicos", y que uno de ellos se la llevó "cargada".  

as seis de la mañana, la víctima salió del bar y era incapaz de caminar por sí sola, recoge la resolución judicial. Además, parte de sus prendas de vestir se habían quedado dentro del local. 

El testimonio de uno de los allegados de la víctima fue clave: explicó que el sospechoso quería llevarse a la joven con él a su casa, pero que los amigos lo impidieron. También la presencia de ADN del procesado en la ropa interior de la chica: por ejemplo, en la parte interna del sujetador. El sujeto es condenado a cuatro años de cárcel, a un lustro de libertad vigilada y a indemnizar con 7.000 euros a su víctima, a quien no podrá acercarse durante seis años.