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Asturias

Frustración e incredulidad: crónica de las cinco horas que la Policía trabajó en el piso en el que murió asfixiada una niña en Gijón

"Se veía muy afectados a los policías; uno gritó ¡qué hija de puta!", recuerda un testigo del operativo policial y judicial tras el crimen

Investigan la muerte de una niña de 5 años en Gijón. Juan Plaza

La angustiosa llamada que entre las nueve y nueve y media de la noche recibió la Policía Nacional este domingo –la de un hombre que alertaba que nada sabía de su hermana, con problemas de depresión por su divorcio y la custodia de su hija– despertó todas las alarmas y rápidamente pusieron rumbo hasta el número 71 de la avenida de Gaspar García Laviana. Los reiterados requerimientos a la puerta del 4º A sin ninguna respuesta no presagiaban nada bueno. Poco tiempo después los peores augurios se confirmaron, al hallar a Noemí M. L. tendida en la cama junto al cuerpo sin vida de su hija, de cinco años. En cuestión de segundos, la zona se llenó de policías, tanto coches con distintivos como vehículos camuflados, así como los servicios sanitarios. "Vimos cómo sacaban a una mujer, hubo mucho revuelo, se llenó todo de Policía", relató un joven a LA NUEVA ESPAÑA, del grupo Prensa Ibérica, en la noche del domingo, que se encontraba junto a unos amigos charlando en un banco en los alrededores.

Los agentes actuantes, al ver que nadie en el piso les respondía, avisaron a la sala del 091. Volvieron a hablar con el tío, que les insistió en que Noemí M. L. atravesaba un mal momento y que estaba muy preocupado después de que no le respondiera los mensajes. Había que entrar. Las gestiones permitieron localizar al propietario del inmueble que había arrendado hacía varios meses. Este hombre se desplazó desde Oviedo con las llaves para abrir la puerta. Pasaba el reloj de las once de la noche.

Los peores temores se confirmaron. Al entrar, comprobaron que ya era tarde. A pesar de la llamada a emergencias y la rápida actuación sanitaria nada se pudo hacer por salvarle la vida a la niña, que llevaba varias horas muertas. En cambio, la madre se encontraba consciente y fue atendida por los servicios sanitarios. La ambulancia, escoltada por dos vehículos patrulla (conocidos como los "zeta"), puso rumbo al Hospital de Jove en torno a las doce y media de la noche. "No sabemos qué ha pasado, pero ha tenido que ser algo grave, porque se veía muy afectados a los policías. Uno de ellos dijo ¡qué hija de puta!, ¡qué hija de puta!", relató a este diario otro testigo.

Al confirmarse la muerte violenta de la niña, los agentes actuantes dieron el aviso a la comisaría de El Natahoyo para poner en marcha las diligencias habituales ante estos casos. Comenzaron a llegar multitud de vehículos. Los agentes de paisano de uno de ellos acudieron directamente a un establecimiento hostelero muy próximo al edificio donde había ocurrido los hechos. "Enseñaron la placa y hablaron con una mujer, no sé si era camarera o qué", expuso un joven de la zona.

Con el paso del tiempo fueron llegando más personas con el objetivo de recabar todas las pruebas y vestigios posibles. Poco antes de la una de la madrugada, en taxi, llegó la forense, mientras que un agente de la Policía Científica hacía lo propio en un vehículo oficial. Este último, con el maletín pertinente para la toma de muestras, subió hasta la vivienda. Un grupo de agentes aguardaba en el portal para esperar a la autoridad judicial, responsable de permitir el levantamiento del cadáver. Técnicos de la funeraria, también se habían desplazado ya hasta la avenida de Gaspar García Laviana a la espera de que les dieran la directriz de trasladar el cuerpo hasta el Instituto de Medicina Legal de Asturias.

Entre tanto, una zona de bares, eran muchos los que pasaban y se sorprendían ante el operativo. Pasada la una de la madrugada llegó la magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 1, Carolina Montero, junto a la Letrada de la Administración de Justicia. "Es el cuarto, ¿no?", preguntó al agente de paisano que esperaba a la puerta, y que se identificó exhibiendo su placa. El policía acompañó a las responsables judiciales hasta la vivienda, donde estuvieron por un espacio superior a la media hora. Al filo de las dos, la forense y el equipo judicial abandonaron el piso. Tras ellos, salían los responsables de la funeraria, con el cuerpo de la pequeña, a la que se le practicará la autopsia. Los agentes de la Científica permanecieron después en la vivienda, que quedó precintada por la Policía.

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