21 de septiembre de 2019
21.09.2019
Asesinato en Son Gotleu

Detenido un anciano de 78 años por matar a su compañero de piso en Palma

La Policía atribuye el homicidio a una discusión por "problemas de convivencia" - El homicida fue detenido inmediatamente en la vivienda

21.09.2019 | 09:35
Detenido un anciano de 78 años por matar a su compañero de piso en Palma

Martín Elías Espinoza, ciudadano ecuatoriano de 50 años, falleció en la madrugada de ayer en el hospital de Son Espases tras ser apuñalado en el cuello con unas tijeras por su compañero de piso, Antonio S.A., portugués de 78 años, durante una discusión en la vivienda que compartían, en el número 36 de la calle Indalecio Prieto, en la barriada palmesana de Son Gotleu. Fue el propio agresor quien avisó a los servicios de emergencia y fue detenido por la Policía en el domicilio. Las investigaciones policiales apuntaban a que la pelea se debió a "problemas de convivencia".

La agresión, según informan los distintos organismos de emergencia, ocurrió sobre las once y media de la noche del viernes, en el interior del piso que compartían los dos hombres, en la primera planta del número 36 de la calle Indalecio Prieto. Según manifestó el detenido a los investigadores, habían mantenido una fuerte discusión durante la cual el ecuatoriano le amenazó con una botella. El anciano cogió entonces unas tijeras y se las clavó en el cuello, seccionándole la yugular. La víctima sufrió una pérdida masiva de sangre a consecuencia de la herida.

Los servicios de emergencia recibieron los primeros avisos sobre las once y media de la noche. Al parecer fue el propio autor de la agresión quien dio la voz de alerta. Al lugar acudieron con urgencia dotaciones de la Policía Local de Palma, Policía Nacional y dos ambulancias del 061.

Los primeros agentes en llegar encontraron a la víctima muy malherida y le prestaron las primeras asistencias hasta que llegaron las ambulancias. Cuando llegaron las dotaciones sanitarias el hmbre se encontraba ya en situación de parada cardiorrespiratoria por el shock hemorrágico. Los técnicos iniciaron maniobras de reanimación avanzada y lograron estabilizarle y trasladarle al hospital de Son Espases en estado crítico. El hombre falleció en el centro sanitario poco antes de las tres de la madrugada.

Tras tener conocimiento de la agresión se desplazaron al domicilio varias dotaciones de la Policía Local de Palma y la Policía Nacional. Allí se encontraba el anciano, que admitió que había herido a su compañero de piso con unas tijeras en el transcurso de una fuerte discusión. El hombre fue inmediatamente detenido y trasladado a la Jefatura de Policía de Palma.

Durante esa madrugada, la Policía Nacional y una comisión judicial realizaron una inspección ocular en la vivienda. Tanto el interior del piso como el rellano de la escalera estaba cubierto de grandes manchas de sangre.

Sobre las diez de la mañana de ayer agentes del Grupo de Homicidios y la Policía Científica regresaron al domicilio con el detenido para continuar con las pesquisas. Los investigadores realizaron una reconstrucción de los hechos para determinar de forma fehaciente cómo se habían producido. El anciano aparentaba estar muy afectado por lo ocurrido.

Los investigadores, que han intervenido tanto las tijeras con las que cometió el homicidio como la botella que supuestamente esgrimía la víctima, trataron de establecer un relato exacto de los hechos. Estas diligencias se prolongaron hasta casi las dos de la tarde, cuando el hombre fue trasladado de nuevo a los calabozos de Jefatura, a la espera de pasar a disposición judicial.

Los dos hombres llevaban cerca de un año compartiendo el piso de Son Gotleu. Elías Espinoza llevaba viviendo más de diez años en Mallorca, donde trabajaba como albañil. Había estado muchos años viviendo con una mujer, pero se habían separado y se había instalado junto al portugués en la casa de Indalecio Prieto. Los vecinos le recordaban como un hombre tranquilo y muy trabajador. De hecho, explicaron que le veían poco por la finca porque siempre llegaba muy tarde del trabajo.

El anciano de 78 años era más recordado entre los vecinos. Había trabajado también como albañil, pero llevaba muchos años jubilado y pasaba el tiempo en las terrazas de los bares de la zona. Los vecinos explicaron que era también un hombre pacífico, que no se metía con nadie, y que vivía muy modestamente de su pensión.

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