Jorge el pediatra

El Bullying, ¿es un tema serio?

Un niño sostiene un cartel contra el ‘bullying’.

Un niño sostiene un cartel contra el ‘bullying’. / JOSÉ LUIS ROCA

Queridas familias, hola una vez más desde El espacio Jorge el pediatra. Si todavía alguien piensa que el bullying es «normal» entre niños y niñas, tengo que decir que no es así. Lo considero, y se considera, un grave problema se salud mental entre los jóvenes, no solo por dolor psicológico y físico que pueda causar en el momento, sino por las consecuencias que pueda acarrear en la edad adulta, o incluso llevar a la muerte voluntaria.

Del bullying se comenzó a hablar a comienzos de los 70, por parte de un psicólogo escandinavo que apreció un aumento de suicidios en jóvenes, todo ello relacionado con el acoso escolar.

La definición exacta viene a ser, un abuso repetitivo, a propósito, con un desequilibrio de poderes, bien sea por creerse más fuerte, más guapo, más alto nivel social …

El problema aquí lo tiene tanto el acosador como el acosado.

El perfil del acosador suele ser de un/a joven al que no le gusta cumplir las normas, que se irrita fácilmente, egoísta, nunca piensa en los demás, evade problemas, incluso suele ir de víctima, curiosamente con pocos amigos, y en muchas ocasiones, cuando se contacta con sus padres, a estos les sorprende que su hijo tenga este problema.

El perfil del acosado, suele ser de aspecto débil, siempre preocupado (no me extraña), al que le empieza a no gustar actividades que antes disfrutaba, que cae enfermo con frecuencia (somatiza para no ir al cole).

¿Qué consecuencias inmediatas puede tener el bullying para el acosado? Empiezan a perder seguridad en sí mismos, baja autoestima, creen que no sirven para nada, convirtiéndose en una persona triste, al que le cuesta dormir, concentrarse en clase, con las consiguientes malas notas, poco apetito, y empiezan a caer enfermos en ocasiones.

¿Y las consecuencias a largo plazo? Si no se hace nada al respecto, si se ignora el problema, este niño tiene muchas papeletas para que en la edad adulta sufra serios problemas de autoestima, busque relaciones de pareja tóxicas que abusen de el/ella, sean dependientes de otras personas, sigan cayendo enfermos con facilidad, o que incluso tengan comportamientos muy infantiles.

Cuando hablo en los colegios sobre este tema a los jóvenes, mi consejo para los acosados es que no respondan con violencia. El acosador siempre busca una respuesta, lo mejor es ignorar, e intentar salir de la situación con un «no me gusta lo que me haces, te gustaría que te lo hicieran a ti?», y con la cabeza bien alta. Entiendo que hacer esto no es sencillo cuando te humillan repetidas veces, pero es una actitud que el acosador no espera. Y el aviso más importante que les doy es el de hablar con un adulto, papá o mamá, los profesores, otro familiar, un buen amigo (aunque no sea adulto), siempre contarlo, porque si no te irás quedando sin energía, e incluso acostumbrándote a ese personaje, dejándote abusar siempre hasta la edad adulta…

Dentro del bullying no está solo la imagen del acosador y la del acosado, es muy importante la figura de los testigos, bien porque lo han visto desde un segundo plano, o porque forman parte del grupo del acosador. Este grupito de «amigos» realmente lo hacen con la idea de que «si me uno a él o ella, no me hará nada», por eso yo también le digo a los testigos que hablen en casa de lo que han visto, que se acerquen después al acosado para preocuparse, o que incluso hablen con el acosador para preguntarle «¿por qué haces esto, te gustaría que te lo hicieran a ti?». Claro, para ello, has de ser valiente, pero una vez que lo son, pueden haber sido el comienzo del cambio en la vida de ese pequeño.

Este tema requiere otro capítulo que es el de: ¿Cómo actuar como padres, tanto del acosador como del acosado?, Así que lo dejo sobre la mesa para el mes de diciembre.

Para cualquier consulta médica de la familia nos tenéis en el Espacio Jorge el pediatra, por whastapp 667719202.