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Las chucherías ‘gourmet’ tienen sabor mallorquín

Jesús Saa, de Mallorcandy, ha creado palomitas de hierbas dulces, que se suman a sus caramelos de ensaimada, todos ellos artesanales

Las chucherías 'gourmet' tienen sabor mallorquín

Las chucherías 'gourmet' tienen sabor mallorquín G. Bosch

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Las chucherías 'gourmet' tienen sabor mallorquín Raquel Galán

Las palomitas de maíz son más grandes de lo habitual debido a la variedad utilizada y sus atractivos colores transportan el paladar a sabores como cereza, caramelo con un toque especial, manzana, fresa y hierbas dulces, un guiño al típico licor mallorquín, pero sin alcohol. Es la última chuchería que ha creado el propietario de Mallorcandy, Jesús Saa. «Este año compré una palomitera, me puse a experimentar y salió bien, por lo que ahora hacemos palomitas gourmet totalmente artesanales, las únicas de la isla, y en breve las ofreceremos dulces sin azúcar», avanza mientras elabora cerca de 2.000 caramelos con cuatro kilos de materia prima.

Este producto también tiene algunos sabores gourmet, como los caramelos de ensaimada y los picantes, además de los clásicos, y todos los prepara con la ayuda de su made, Lupe Trujillo, en el obrador y tienda ubicados en la calle Bisbe Perelló número 2, muy cerca del mercado del Olivar. Una de las chucherías más vendidas en el local abierto hace unos dos años son las nubes, que cuentan con sus propios sabores únicos, entre ellos Nutella, la tradicional pomada de Menorca y ginebra de fresa, ahora tan de moda. «El reto es conseguir hacerlas veganas», destaca, ya que el resto de dulces sí lo son, excepto las palomitas.

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Las chucherías ‘gourmet’ tienen sabor mallorquín G. Bosch

Más adultos que niños

Para ninguno utiliza aditivos ni conservantes, únicamente ácido cítrico, que es «como la sal de la comida, para potenciar el sabor», según explica el experto. Cuando inició el negocio tras formarse en Barcelona con artesanos, creía que el cliente principal serían los niños. Sin embargo, «enseguida vimos que el mercado estaba en el público adulto, a quien le gusta este tipo de chucherías creadas como se hacían antiguamente. Recuerdan a las que nos daban nuestras abuelas, por lo que es más que un producto, es toda una experiencia», asegura. En cambio, «los niños no están habituados a caramelos que sepan a fresa de verdad, por ejemplo, sino a unos sabores industriales que aquí no utilizamos», dice Saa.

Por este motivo, Mallorcandy se ha especializado en elaborar «mesas dulces personalizadas para adultos», aunque tiene tres tipos de cliente: «Quienes acuden a la tienda y pueden comprar algo desde 1,5 euros, hoteles boutique de Palma que quieren regalar un detalle original a sus huéspedes y los organizadores de eventos, que son los que encargan las mesas dulces con cualquier chuchería que tengamos u otras creadas de forma personalizada», enumera el responsable. Y hasta cuentan entre su clientela con un dentista que «ofrece piruletas sin azúcar a los niños que van a su consulta». Añade como anécdota que una vez hicieron «unas con el dibujo de una muela en el interior».

La fabricación artesanal de casi 2.000 caramelos con la forma y el sabor de un maracuyá abierto, con pepitas incluidas, requiere de un proceso de dos horas desde que el caramelo en estado líquido se vierte a 157 grados de la olla a la mesa fría de mármol hasta que las miniaturas son repartidas en bolsitas. De este arte que parece alquimia se encargan Jesús Saa y Lupe Trujillo en Mallorcandy.

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