CARDIOLOGÍA

¿Cuáles son los principales enemigos de nuestro corazón?

Llevar un estilo de vida saludable permite mantener un corazón sano y reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Jefe de cardiología de Clínica Corachan, el Dr. Eduardo Larrousse

Jefe de cardiología de Clínica Corachan, el Dr. Eduardo Larrousse

Llevar un estilo de vida saludable permite mantener un corazón sano y reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Lo que comemos a diario puede contribuir a cuidar a nuestro corazón.

Tal como explica el jefe de cardiología de Clínica Corachan, el Dr. Eduardo Larrousse, “es importante mantener una dieta equilibrada y variada, incluyendo frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables”.

También indica que hay varios alimentos que se deberían evitar o limitar su inclusión en nuestra dieta, si queremos favorecer el correcto funcionamiento del corazón. Algunos de ellos son:

  1. Los alimentos procesados, fritos, las comidas rápidas, congelados, bocadillos, refrescos y golosinas, que a menudo contienen altos niveles de grasas trans y sodio.
  2. La carne roja y las carnes procesadas, como las salchichas, el tocino y la carne ahumada, puesto que tienen altos niveles de grasas saturadas y colesterol.
  3. Los productos lácteos, como la leche entera, el queso y la mantequilla, contienen altos niveles de grasas saturadas que pueden aumentar el colesterol LDL, conocido como ‘malo’.
  4. Los alimentos con alto contenido de sodio, como los alimentos enlatados, los congelados, los aderezos para ensaladas, los embutidos y los refrigerios salados, pueden aumentar la presión arterial y el riesgo de enfermedades del corazón.
  5. Los alimentos con alto contenido de azúcar y carbohidratos refinados, como los pasteles, los dulces y los refrescos.
Dieta saludable salud

Es importante mantener una dieta equilibrada y variada, incluyendo frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables

Actividades no recomendables

Fumar es uno de los hábitos que no se recomiendan si procuramos un buen estado de nuestro corazón. Según comenta el Dr. Larrousse, “el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo para enfermedades del corazón, ya que daña las paredes de las arterias y aumenta la presión arterial y, con ello, el riesgo de sufrir trombosis, además de muchas otras enfermedades como el cáncer. El tabaco contiene sustancias químicas que pueden dañar los vasos sanguíneos y el corazón”.

El especialista de Clínica Corachan también desaconseja el consumo de alcohol en exceso, porque también puede aumentar la presión arterial, el ritmo cardíaco y los niveles de triglicéridos en la sangre.

Igualmente, precisa que “llevar una vida sedentaria puede contribuir al aumento de peso, la hipertensión y la diabetes tipo 2, que son factores de riesgo importantes para las enfermedades cardíacas”.

Una dieta poco saludable, consumiendo alimentos ricos en grasas saturadas, sal y azúcares, también puede elevar la presión arterial, el colesterol y los niveles de azúcar en la sangre.

Y son también enemigos del corazón el estrés crónico, que aumenta la presión arterial y los niveles de hormonas del estrés, y la falta de sueño, también porque pronuncia el riesgo de hipertensión, la diabetes y la obesidad, que a su vez aumentan el riesgo de enfermedades del corazón.

¿Qué estresa más al corazón?

Según explica el Dr. Larrousse, la presión arterial alta es uno de los factores estresantes y, por tanto, amenazas para el buen funcionamiento del corazón. “La presión hace que el corazón tenga que trabajar más para bombear la sangre, lo que puede llevarlo a sobrecargarse y, con el tiempo, causarle daño”, argumenta.

También el colesterol alto es un factor estresante para el corazón, puesto que puede llevar a la acumulación de placa en las arterias que transportan la sangre al corazón, y esto puede restringir el flujo sanguíneo y aumentar el riesgo de sufrir enfermedades que le afecten.

Los vasos sanguíneos y los nervios del corazón pueden ser dañados en el caso de diabetes, una enfermedad que se puede dar con mayor frecuencia cuando hay sobrepeso y obesidad. Estos dos factores pueden también aumentar la presión arterial y el colesterol y todo ello puede afectar negativamente al corazón.

Conocer la salud de nuestro corazón

El electrocardiograma (ECG) es una de las pruebas para evaluar el estado del corazón. Mide su actividad eléctrica y así se pueden detectar problemas como un ritmo cardíaco irregular, bloqueos y daño en el músculo cardíaco.

El ecocardiograma, en cambio, permite detectar anomalías como válvulas cardíacas estrechas o con fugas, y problemas con la forma del corazón o con el músculo cardíaco. Esta es una prueba de ultrasonido que utiliza ondas sonoras para producir imágenes del corazón en movimiento.

También se realiza la prueba de esfuerzo, en la que se monitorea la actividad cardíaca mientras el paciente realiza ejercicio físico. Esta ayudar a detectar problemas como obstrucciones en las arterias coronarias.

Y, por último, el Dr. Larrousse explica la prueba denominada Holter, en la que se utiliza un monitor portátil que se coloca en el pecho para registrar la actividad eléctrica del corazón durante 24 horas o más y permite detectar problemas del ritmo cardíaco que ocurren de manera intermitente.

Tal como explica el especialista de Clínica Corachan, es importante hablar con el cardiólogo sobre qué pruebas podrían ser adecuadas para cada paciente, según el propio historial médico y teniendo en cuenta también los síntomas que este pueda presentar.

Avisos de anomalía

Sobre los síntomas o sensaciones que nos deberían llevar a consultar al médico, porque podrían indicar problemas cardíacos, el Dr. Eduardo Larrousse comenta, entre los más comunes:

  • Sentir dolor en el pecho o cierta presión, que a menudo se describe como una sensación de opresión o quemazón en el centro o el lado izquierdo del pecho.
  • La dificultad para respirar, cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo también puede ser un síntoma.
  • Lo son también las palpitaciones o latidos rápidos o irregulares, el mareo o desmayo, puesto que pueden ser causados por una disminución del flujo sanguíneo al cerebro debido a una enfermedad cardíaca.
  • La fatiga o debilidad podrían indicar anomalías cardíacas.

La mente como amiga o enemiga

Tal como afirma el especialista de Clínica Corachan, los pensamientos, la forma de ver la vida, y las experiencias que vivimos pueden tener un impacto directo en nuestro corazón, a nivel tanto físico como emocionalmente.

Estrés, ansiedad y depresión pueden tener un impacto en la salud del corazón. Del mismo modo -añade-, los pensamientos y emociones positivos pueden tener un efecto protector en la salud del corazón. De ahí que sea importante cuidar nuestra salud mental y emocional para cuidar también la salud de nuestro corazón.

Deportes y deportes de riesgo

La práctica de deportes de aventura puede conllevar ciertos riesgos. Algunos concretamente, como el paracaidismo, el alpinismo y el buceo pueden aumentar el riesgo de sufrir problemas cardíacos debido a la gran altitud que se alcanza, o bien por la falta de oxígeno, la deshidratación, el estrés emocional y otros factores que conllevan su práctica.

La hipoxia, o falta de oxígeno en la sangre, es un riesgo muy posible en la práctica de deportes de altura, como el alpinismo. Esa falta de oxígeno puede causar síntomas como mareo, confusión y fatiga, y en casos graves, puede causar daño cerebral y cardíaco.

En general, la práctica de deportes de aventura puede ser segura para la mayoría de las personas, si se toman las precauciones adecuadas y se realizan con supervisión y equipo adecuados.

Sin embargo, es importante que cualquier persona con antecedentes de problemas cardíacos o factores de riesgo de enfermedades cardíacas, como la presión arterial alta o el colesterol alto, consulte con su cardiólogo antes de participar en cualquier deporte de aventura.

¿Cómo sé el esfuerzo que le conviene a mi corazón?

La actividad física regular es beneficiosa para el corazón, ya que puede reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, puede mejorar la función cardiovascular y la salud en general. No obstante, cuando la intensidad o frecuencia de la actividad física es demasiado alta, puede aumentar el riesgo de tener problemas cardíacos.

En general, se recomienda que los adultos realicen al menos 150 minutos (dos horas y media) de actividad física moderada o 75 minutos (una hora y cuarto) de actividad física vigorosa por semana, distribuidos en varios días.

Si una persona realiza actividad física vigorosa con demasiada frecuencia o intensidad, puede aumentar el riesgo de sufrir problemas cardíacos como la fibrilación auricular, una arritmia cardíaca que puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular.

Además, las personas con antecedentes de enfermedades cardíacas o factores de riesgo de estas, como la presión arterial o el colesterol altos, diabetes o ser fumadores, deben consultar con su médico antes de comenzar cualquier programa de ejercicio físico y después seguir sus recomendaciones.

Para saber más sobre enemigos o beneficios para la salud de nuestro corazón, una de las fuentes de información que se pueden consultar con total fiabilidad, tal como indica el Dr. Eduardo Larrousse, es la web de la Fundación Española del Corazón.