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Regreso del público a Son Moix: «Cuatro mil aficionados hacen tanto ruido como quince mil»

Los abonados del Mallorca destacan «la emoción» que sintieron al regresar a estadio bermellón más de un año después

Algunos de los abonados del Mallorca, durante el partido del domingo ante el Alcorcón en Son Moix.

Algunos de los abonados del Mallorca, durante el partido del domingo ante el Alcorcón en Son Moix. Manu Mielniezuk

«Cuando entré en Son Moix me dio la impresión que hacía cuatro años que no iba al campo», confiesa Ignacio Massot, uno de los afortunados 4.086 abonados que el domingo asistieron al estadio a animar al Mallorca ante el Alcorcón. «Es que fue más emotivo el reencuentro del equipo con la gente que el partido en sí. No era una final como el día de la promoción contra el Deportivo, no era a vida o muerte, pero la verdad es que lo viví mucho», apunta Alberto Benito, socio 778. «Me atrevería a decir que me daba igual el partido», subraya Dani Hidalgo en primera instancia. «Es que lo que yo quería era volver de una vez, lo echaba mucho de menos. Está claro que había que ganar, pero la alegría de estar allí ya hacía hasta que me olvidara un poco de la importancia del encuentro», argumenta convencido.

Hacía la friolera de 441 días que no acudían al campo, demasiado tiempo. «Es que yo sentía que volvía a casa, con el gusto de volver a ver caras amigas, aunque sea gente que realmente no conoces, pero que siempre la ves allí con su camiseta», apunta Alberto Cruz, con el carnet 544.

Los bermellones vencieron por dos a cero con goles de Abdón y Salva Sevilla, que por fin pudieron disfrutar de la complicidad que sienten con los mallorquinistas, desatados en la grada. Luis García Plaza lo reconoció en la rueda de prensa. «¿Son siempre así? Porque son cojonudos. Han estado todo el partido animando y aplaudiendo, ha sido muy bonito y creo que la gente también ha disfrutado con su equipo. Después de un año tan bueno, ellos también tenían muchas ganas de disfrutar de los jugadores. Pero que conste que la afición se ha puesto un listón muy alto y ahora ya no quiero que aflojen. Ha sido raro porque llevo toda la temporada dando indicaciones a los jugadores sin tener que pegar un grito y hoy he tenido que gritar mucho y tan siquiera me oían», destacó.

Massot, socio 10.509, se siente agradecido por las palabras del preparador madrileño y va más allá en su reflexión. «El domingo me di cuenta que cuatro mil aficionados hacen tanto ruido como quince mil, al menos en Son Moix. O eso es lo que me pareció», asegura felicitándose por el ambiente que se generó en las gradas. Cruz está de acuerdo con su afirmación. «Es que la gente estaba muy entregada, mucho más que un día de partido normal», resalta. Benito se acuerda de otro detalle. «Para mí lo mejor no fue la celebración de los goles, sino el momento en el que los jugadores saltaron al campo, con el himno de fondo, sentí mucha emoción», afirma antes de ilustrar su sentimiento con un ejemplo: «Es como si volviera a quedar con un familiar muy querido que hace tiempo que no puedes ver».

"Fue como si quedara con un familiar muy querido que hacía tiempo que no podía ver", destaca Alberto Benito

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Todos asumen como «lógicas» las colas que hubo para entrar al recinto. «Había que tener paciencia, es normal que quisieran asegurarse de todo con el DNI y demás», apunta Hidalgo, con el abono 15.662. Y también coinciden en que los aficionados que se quedaron sin el premio de asistir a Son Moix contra los alfareros puedan hacerlo el día del Zaragoza, fijado para el lunes 24 de mayo. «Es que el Mallorca es de todos», concluyen.

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