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El Mallorca juega en Cartagena

La plantilla llegará a Tenerife con tiempo para ver la segunda parte del partido en el hotel de concentración de Santa Cruz

Los jugadores del Mallorca saludan a los aficionados antes de empezar el encuentro del pasado domingo ante el Alcorcón.

Los jugadores del Mallorca saludan a los aficionados antes de empezar el encuentro del pasado domingo ante el Alcorcón. Manu Mielniezuk

El Girona tumbó ayer al Sporting y se afianza en el play-off (1-0) y el Oviedo firmó la salvación al ganar al Málaga en el Tartiere (1-0).

El Mallorca no vive hoy un día cualquiera. Viaja a Tenerife este mediodía, pero realmente juega en Cartagena. O al menos todas sus ilusiones de la temporada están depositadas en lo que haga el conjunto albinegro frente al Almería. Todo lo que no sea un triunfo de los andaluces, en el duelo que se iniciará a las 19 horas, significará que los bermellones están en Primera División de forma matemática a falta de tres partidos por jugar.

Será el noveno ascenso en sus 105 años de vida, sin lugar a dudas el más plácido, por muy duro que haya sido si se echa la vista atrás, y también el más extraño. Subir sin jugar es lo que le falta a una entidad que las ha visto de todos los colores a lo largo de su intensa historia. Pero es lo que se ha ganado este grupo de futbolistas y cuerpo técnico en una temporada para el recuerdo y que puede encontrar el mayor premio posible hoy. O mañana. Incluso todavía dispondría de dos balas más en la recámara, ante el Zaragoza y Ponferradina, para sumar el único punto que le hace falta para tocar el cielo, pero eso ahora queda muy lejos. El mal momento que vive el Almería, que no ha despertado tras el sorprendente despido del técnico José Gomes y la llegada de Rubi, y la necesidad de los cartageneros de atar la permanencia, invitan al optimismo, sobre todo porque el duelo se disputa en tierras murcianas.

El mal momento de los andaluces, que siguen sin despertarse con la llegada de Rubi, invita al optimismo

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El Mallorca hace tiempo que depende de sí mismo, arrancando un empate mañana ante el Tenerife en el Heliodoro Rodríguez López le bastaría, pero los caprichos de los que fijan los horarios en la Segunda División han querido que el encuentro en Cartagonova se dispute veintiséis horas antes que el suyo. Esto provocará una situación inédita, extraña en el fútbol, como es dar un salto de categoría sin estar sobre el césped. La expedición que lidera el presidente Andy Kohlberg tiene previsto aterrizar, en un vuelo chárter, sobre las 19:30 horas en la isla canaria, por lo que se espera que 30 minutos después ya esté en uno de los salones del Hotel Silken Atlántida de Santa Cruz para seguir la segunda parte. Está por ver el desenlace, pero a buen seguro que la fiesta, por mucho que haya encuentro al día siguiente, será grande en este lujoso establecimiento de la capital chicharrera. Regresar a la elite del fútbol nacional no merece menos después de una temporada tan intensa y en la que han estado en una de las dos primeras plazas en buena parte de ella.

El mallorquinismo tampoco lo vivirá desde Son Moix, como hace dos años en la histórica promoción ante el Deportivo. En el caso de ascenso, la Policía Local de Palma tiene previsto cerrar el acceso del tráfico en la Plaza de las Tortugas por si los hinchas se acercan al tradicional recinto de celebraciones de los ‘barralets’, a pesar de las peticiones de prudencia por culpa del coronavirus. Eso sí, esa es otra historia.

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