Serra de Tramuntana

Pep Tàpia, de la Fundación Vida Silvestre: "Nos gusta que nos conozcan como reserva biológica, Ariant es más que una finca»

La reserva biológica abre sus puertas en el marco de la Semana Gastronómica de la Serra de Tramuntana

Rosa Ferriol

Rosa Ferriol

La Reserva Biològica d’Ariant, entre Escorca y Pollença, abre sus puertas este sábado en una visita con degustación incluida en el marco de la IV Setmana Gastronòmica de la Serra de Tramuntana. Pese a que la actividad ya ha colgado el cartel de aforo completo, el ayudante de dirección de la Fundación Vida Silvestre Mediterránea, Pep Tàpia, aprovecha para desvelar los secretos de la gestión que llevan a cabo a lo largo de las 47 hectáreas de terreno agrícola. Ariant custodia unas 250 ovejas, 35 burros y unas 40 vacas aproximadamente.

Pep Tàpia explica que desde que la fundación cogió las riendas de la finca, la declaró ecológica tanto en cultivos como en ganadería y apiario. «Intentamos hacer una gestión integral lo más sostenible posible, por ejemplo, con la rotación de cultivos sembrando variedades locales de forrajes y haciendo pastoreo holístico, es decir, intentando que las ovejas vayan comiendo cambiando de zona para no agotar los pastos y que tengan tiempo de crecer», desgrana. Luego, prosigue, «intentando conservar las razas autóctonas, sobre todo la vaca mallorquina y el burro mallorquín». Todo ello, remarca, «nos sirve para hacer gestión de las masas forestales, haciendo cortafuegos o limpiando parcelas, es decir, todo lo relacionado con el sotobosque para evitar los incendios forestales».

Tàpia relata que todo ello «se combina con prácticas de conservación de la naturaleza, fomentando la conservación de las bardisses y setos naturales que dan cobertura a insectos, pequeños mamíferos o aves que contribuyen a la mejora de la biodiversidad y dan apoyo al payés. Hay muchas aves que se comen insectos que se pueden convertir en plaga».

Por otro lado, Tàpia desgrana que otra de sus funciones es hacer control de plagas o de especies invasoras como, por ejemplo, la plaga del banyarriquer. «Hacemos trampeo de banyarriquer para intentar ayudar al encinar y control de los invasores como pueden ser el picudo rojo, el mapache o la serpiente de herradura… Ponemos todos los medios necesarios para intentar erradicarlas».

Tàpia señala que en Ariant también fomentan la agroforestería. «Intentamos sembrar 50 árboles cada año, siempre árboles locales como algarrobos o almendros, entre otros».

Balance positivo

De todos estos años de gestión, Tàpia asegura que «el balance es muy positivo». «Debemos remarcar que la finca estaba en bastante buen estado de conservación. Es verdad que no era en ecológico, pero el antiguo propietario ya tenía una visión muy avanzada. Nosotros hemos mejorado mucho más». «Es un balance positivo pero aún nos quedan cosas por hacer y siempre hay prácticas nuevas que se pueden incorporar para mejorar la biodiversidad», añade Tàpia, por ejemplo, puntos de agua o balsas para el calàpot o el ferreret, además de continuar con la conservación de los voltors.

Asimismo destaca la importancia que se da en Ariant para la reproducción de voltor, falcó marí, àguila peixetera, milanes, corb marí…. «Uno de los objetivos es lograr hacer la reserva marina que es una cosa que nos gustaría lograr, es más complicado por el tema de Costas pero lo tenemos en mente. Nos gusta que nos conozcan por la reserva biológica de Ariant, en vez de la finca de Ariant porque es más que una finca», resume.