Alcúdia

Los ‘boy scouts’ de Mallorca, obligados a dejar la colonia de Gatamoix, en Alcúdia, tras ponerse a la venta

Actualmente, este antiguo poblado de trabajadores que se dedicaban a la desecación de la Albufera es propiedad de la congregación religiosa de los Escolapios

Una de las actividades desarrolladas por la Fundació Maria Ferret en Gatamoix. | FUNDACIÓ MARIA FERRET

Una de las actividades desarrolladas por la Fundació Maria Ferret en Gatamoix. | FUNDACIÓ MARIA FERRET / i.moure. comarcas

Iñaki Moure

Iñaki Moure

La Fundació Maria Ferret, que durante las últimas tres décadas ha gestionado un centro didáctico y recreativo en la antigua colonia agrícola de Gatamoix (Alcúdia), tendrá que abandonar este espacio después de que la propiedad -la orden de los Escolapios- les haya comunicado que tiene la intención de emprender una nueva etapa en estos terrenos, presumiblemente su venta.

A finales de este mes, la fundación ligada al movimiento escolta de Mallorca emprenderá el vaciado de las dependencias que ha utilizado todos estos años para albergar a varias generaciones de jóvenes en sus vacaciones de verano, semana santa o navidad. El próximo 28 de junio es el día en que tendrán que entregar definitivamente las llaves.

El patrono y miembro de la ejecutiva de la Fundació Maria Ferret Albert Palou explicó a este diario que, desde que se enteraron de las intenciones de la propiedad a mediados del año pasado, a través de esta entidad se pusieron en contacto con diferentes administraciones públicas para explorar la posibilidad de adquirir estos terrenos. Apuntó que la fundación por sí sola no puede afrontar una hipotética compra de una finca tasada en 900.000 euros.

Sin embargo, ninguna de estas gestiones ha fructificado hasta la fecha en un compromiso político para garantizar que esta colonia singular pase a manos públicas, garantizándose la preservación de un enclave «único» de Mallorca, como remarcó Palou.

Gatamoix llegó a contar con una capilla. | ARXIU RECTOR PALOU/UIB

Gatamoix llegó a contar con una capilla. | ARXIU RECTOR PALOU/UIB / i.moure. comarcas

La colonia de Gatamoix se constituyó sobre ocho hectáreas de terrenos segregados de la possessió del mismo nombre. La promovió en 1876 Henry Robert Waring, quien era el representante de la compañía inglesa New Majorica Land Company, que se encargaba de desecar la Albufera de Alcúdia.

En aquella época existía una normativa estatal de colonias que fomentaba la agricultura fomentando la atracción de trabajadores a zonas rurales mediante beneficios fiscales y otras medidas ventajosas, como la exención del servicio militar. En la isla, se crearon varios de estos poblados y ahí está la toponimia actual para dar fe de ello (Colònia de Sant Pere o Colònia de Sant Jordi). En el caso de la colonia de Gatamoix, o de Sant Lluís como se la conoce también en Alcúdia, sirvió para acoger a los trabajadores empleados en la desecación de las zonas húmedas. Aquello era un poblado en toda regla. Llegó a albergar más de un centenar de personas (hasta 46 familias). Contaba con una calle donde se distribuían una veintena de casas. Disponía además de una iglesia y de un pequeño centro escolar para los niños que allí vivían.

El fin de la colonia

A finales del siglo diecinueve, la compañía que impulsó el llogaret, acuciada por las deudas, acabó vendiendo la finca a Joaquim Gual de Torrella. Ese cambio de propiedad significó el fin de la colonia, que fue abandonada por sus moradores.

Sus construcciones fueron posteriormente desmanteladas casi por completo. Así, en el año 1923, el vicario Parera obtuvo permiso para aprovechar las piedras de las casas abandonadas a fin de dedicarlas a la construcción de la ermita de Crestatx, en sa Pobla, y la capilla de una mina de carbón, en Son Fe.

Tras varios cambios de dueños, en 1975, el lugar pasó a ser propiedad de las Escuelas Pías de la Provincia de Castilla y, dos décadas después, la Fundació Maria Ferret llegó a un acuerdo con los Escolapios, para gestionar este espacio como centro didáctico y recreativo. Un acuerdo que se fue prorrogando hasta 2022, cuando la congregación religiosa anunció el fin del convenio.

Esta fundación se constituyó en 1993, con el objetivo de promover actividades culturales en la línea del movimiento escolta de Mallorca. Como explican en su web, aspiran a educar niños y jóvenes como «personas libres y responsables», participando en actividades en contacto con la naturaleza para que descubran «por sí mismos la capacidad de evolución personal, social y de fe».